La difusión de un video en el que Diego Maradona aparece recreado con inteligencia artificial para promocionar una casa de apuestas volvió a encender una polémica profunda en Argentina. La pieza publicitaria, vinculada a BetWarrior, generó rechazo en redes sociales por usar la imagen y la voz del ídolo argentino en un contexto comercial sensible, especialmente por tratarse de un producto asociado al juego online.
Según trascendió en medios argentinos, la campaña fue autorizada por los herederos del exfutbolista, algo que confirmó el abogado Fernando Burlando, representante de Dalma y Gianinna Maradona. El letrado aseguró que existe conformidad de la familia para el uso de la imagen, aunque también reconoció que no todos los hijos estuvieron de acuerdo con la decisión final. Esa diferencia interna dentro del entorno familiar alimentó aún más el debate público.
El caso no solo abrió discusiones legales sobre los derechos de imagen de una figura fallecida, sino también sobre los límites éticos del uso de inteligencia artificial en publicidad. Diversas publicaciones señalaron que la controversia excede el permiso formal de los herederos, porque toca una sensibilidad cultural muy fuerte en torno a Maradona y a la relación entre su legado y la industria del azar.
En paralelo, el episodio reavivó preguntas sobre cómo se regula el uso de réplicas digitales de personas fallecidas en campañas comerciales. Aunque la autorización familiar parezca cerrar la discusión jurídica, la reacción social muestra que el consentimiento legal no siempre alcanza para evitar el rechazo público cuando se trata de íconos con una carga simbólica tan grande como la del “Diez”.