El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, descartó este lunes la necesidad de establecer nuevas barreras regulatorias para la inteligencia artificial, argumentando que su propio liderazgo en la Casa Blanca constituye una salvaguarda suficiente frente a los riesgos de la tecnología. A través de su cuenta en Truth Social, el mandatario calificó como una «enferma conspiración» cualquier intento de frenar el avance de la IA y los centros de datos que la sostienen.
«Un presidente fuerte e inteligente» como única garantía
En su publicación, Trump fue categórico: «El único control o ‘barrera de seguridad’ que necesita la IA es un PRESIDENTE FUERTE E INTELIGENTE (¡de alto coeficiente intelectual!), y Estados Unidos cuenta con eso de sobra», escribió, según recogieron distintos medios estadounidenses. El republicano añadió que su Gobierno ya dispone de «un enorme poder CRIMINAL y REGULATORIO» sobre las compañías del sector, por lo que insistió en que no hacen falta nuevas leyes.
Las declaraciones surgieron apenas dos días después de que varios de los máximos ejecutivos de la industria tecnológica estadounidense pidieran públicamente frenar el ritmo de desarrollo de la inteligencia artificial. El detonante fue un extenso ensayo de unas 3.800 palabras publicado el sábado por Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, en el que llamó a una expansión más pausada de estos sistemas por los riesgos que implican. Esa postura fue respaldada por Sam Altman, cabeza de OpenAI, y por el empresario Elon Musk, quienes también reclaman mayor supervisión estatal para garantizar que la IA se desarrolle de forma segura.
Tensión abierta con Anthropic
Trump aprovechó además para arremeter directamente contra Amodei y aseguró que su administración ya frenó a Anthropic «de hacer cosas malas, o potencialmente malas». La relación entre la Casa Blanca y esa empresa viene deteriorándose desde hace meses: el Pentágono ha intentado catalogar los modelos de Anthropic como un riesgo de seguridad nacional, y en el pasado se llegó a prohibir temporalmente el uso de una de sus versiones más avanzadas.
El mandatario cerró su mensaje con una frase que resume su postura frente al debate: «Hay una ENFERMA conspiración en marcha contra la IA y los centros de datos, y el único que está feliz con eso es China», en referencia a su temor de que una regulación estricta le reste competitividad a Estados Unidos frente al gigante asiático.
Un contraste con la industria
La postura del presidente choca con el movimiento que impulsan sus propias contrapartes empresariales. Justamente el mismo lunes, Microsoft dio a conocer un nuevo código de conducta para sus modelos de inteligencia artificial, orientado a evitar que estos sistemas evadan el control humano, lo que evidencia que, más allá del discurso oficial, gran parte de la industria continúa reforzando sus propios mecanismos internos de seguridad ante el vertiginoso avance de la tecnología.