Una campaña de ciberdelincuentes aprovechó la función de GPT personalizados de ChatGPT para hacerse pasar por un producto oficial de OpenAI e infectar computadores con Windows. La empresa de seguridad Huntress detectó el ataque, que combina anuncios patrocinados en Google con una técnica de ingeniería social conocida como ClickFix.
Los atacantes crearon un GPT personalizado llamado «Plus 5.6», cuyo nombre imita el de un modelo legítimo. Como estos GPT se alojan en ChatGPT.com, quien abría el enlace veía una dirección auténtica en el navegador, lo que reducía las sospechas. En varios casos, las víctimas llegaron hasta allí mediante un anuncio patrocinado que aparecía sobre los resultados orgánicos al buscar «chatgpt» en Google.
Sin importar lo que escribiera el usuario, el bot respondía casi siempre lo mismo: aseguraba que el dominio principal tenía problemas de disponibilidad y proponía un «dominio de respaldo». Ese enlace llevaba a una página de Google Sites disfrazada de verificación de seguridad de Cloudflare. Allí se pedía copiar un comando y pegarlo en Windows como si fuera un trámite rutinario.

Ese es el núcleo de ClickFix: no explota una vulnerabilidad del software, sino que convence a la persona de ejecutar por sí misma la acción peligrosa. Según los investigadores, el comando inicia una cadena de infección de varias etapas que termina instalando un troyano de acceso remoto (RAT). Este programa permite ver la pantalla, buscar archivos, activar la cámara y el micrófono, capturar el audio del sistema e instalar más software malicioso.
Huntress investigó al menos 40 incidentes vinculados al dominio de Google Sites, aunque solo pudo confirmar que dos comenzaron en el GPT malicioso. Según el informe, el RAT se cargó mediante ejecutables legítimos con firma digital, lo que dificulta su detección. OpenAI habría eliminado uno de los GPT el 25 de septiembre, pero los investigadores hallaron otro vinculado a la misma campaña dos días después. Los especialistas aclaran que ChatGPT no fue vulnerado: se abusó de una función pública de la plataforma.
La recomendación de los expertos es clara: ningún sitio legítimo, CAPTCHA o «solución» te pedirá copiar un texto y pegarlo en Ejecutar, PowerShell, Terminal o el símbolo del sistema. Si una página lo solicita, se trata de un ataque. También conviene desconfiar de los anuncios patrocinados al buscar servicios de IA y entrar directamente desde la dirección oficial.
El caso no es aislado. Este año ya se habían detectado tiendas falsas en recomendaciones de compra de ChatGPT, además de malware para Android que usa Gemini para modificar su comportamiento. Lo inquietante es que, al comienzo, nada parece sospechoso.