La empresa de inteligencia artificial Anthropic, creadora del popular modelo de lenguaje Claude, se encuentra en el ojo del huracán tras una nueva demanda presentada por los principales sellos discográficos del mundo. Universal Music Publishing Group, Concord Music Group y ABKCO acusaron formalmente a la compañía de utilizar más de 20 mil canciones protegidas por derechos de autor sin autorización para entrenar sus modelos de IA.
Según el documento legal presentado el pasado 28 de enero ante los tribunales de California, Anthropic descargó intencionalmente millones de archivos mediante BitTorrent desde sitios de piratería como LibGen y PiLiMi, incluyendo composiciones musicales y partituras pertenecientes a artistas consagrados como The Rolling Stones, Neil Diamond, Elton John y Coldplay, entre muchos otros.
Lo particularmente grave de esta acusación radica en que no solamente se señala la infracción de derechos de autor en el entrenamiento de modelos, sino el acto deliberado de piratería mediante torrenting. Los abogados de los sellos argumentan que cuando Anthropic descargó estos materiales a través de redes de intercambio de archivos, la compañía participó activamente en la distribución de contenido ilegal, multiplicando exponencialmente la violación de derechos.
Los daños potenciales solicitados superan los 3 mil millones de dólares, lo que convertiría este en uno de los casos de infracción de derechos de autor más significativos jamás presentado en Estados Unidos fuera de acciones colectivas. Las discográficas han documentado que al menos 714 obras fueron directamente descargadas de forma ilegal, mientras que más de 20 mil composiciones adicionales fueron utilizadas posteriormente para entrenar versiones sucesivas de Claude.
Resulta particularmente irónico que hace poco Anthropic cerró un acuerdo de 1.5 mil millones de dólares para resolver disputas similares con autores literarios. Sin embargo, la empresa ha mantenido una posición defensiva frente a estas acusaciones musicales, argumentando que sus prácticas constituyen un uso legítimo de contenido protegido.
Un documento interno revelado durante los procedimientos legales evidencia que los ejecutivos de Anthropic, incluyendo su director Darío Amodei, eran conscientes de la naturaleza cuestionable de obtener material desde LibGen, descripto en comunicaciones internas como una fuente «problemática» y que representaba una «violación flagrante de derechos de autor».
Este litigio refleja una tensión creciente entre el sector de la inteligencia artificial y la industria creativa, planteando interrogantes fundamentales sobre qué constituye un uso justo en la era de los modelos generativos entrenados con vastos conjuntos de datos.