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Qué pasa en tu cerebro cuando ves el Mundial en el celular mientras trabajas

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Electronics, Phone, Executive
DTES

La escena es familiar: monitor con hojas de cálculo, chat del equipo explotando y, apoyado discretamente junto al teclado, un smartphone con el streaming del Mundial en vertical y el audio casi al mínimo. Mientras alguien en la oficina habla de un deadline, tú miras de reojo un córner peligroso y el cursor se queda congelado sobre una celda sin completar. No es solo FOMO futbolero: es el síntoma más visible de un fenómeno que ya tiene nombre y literatura científica detrás, la “segunda pantalla” o second-screen viewing.

Investigaciones sobre consumo mediático muestran que la norma ya no es un solo dispositivo, sino la combinación constante de televisión, computadora y smartphone, muchas veces de manera simultánea. En el contexto del Mundial 2026, esa segunda pantalla deja de ser simplemente un scroll ocioso de redes sociales para convertirse en la transmisión de alta intensidad emocional que compite directamente con tus tareas laborales.

Qué pasa con tu concentración cuando miras dos cosas a la vez

Diversos estudios sobre multitarea mediática coinciden en que dividir la atención entre pantallas reduce la comprensión y la capacidad de retener información de ambos contenidos. Un trabajo clásico sobre second-screen viewing comprobó que quienes veían televisión mientras interactuaban con un dispositivo adicional recordaban menos datos y entendían peor las noticias que quienes se concentraban en una sola pantalla.

Aplicado al Mundial en el celular mientras trabajas, el efecto es doble: rindes menos en tu tarea y, paradójicamente, también le sacas menos provecho al partido. Cada vez que alternas entre el Excel y el streaming, tu cerebro necesita “reinicializar” el contexto: recordar en qué ibas del informe y, al mismo tiempo, reconstruir la jugada que te perdiste en la cancha. Esos microcambios de foco tienen un costo cognitivo acumulativo que se traduce en más errores, más tiempo para completar la misma tarea y una sensación de agotamiento desproporcionada para la cantidad real de trabajo realizado.

Investigaciones en neurociencia aplicada a la televisión y la publicidad muestran, además, que el smartphone es la principal fuente de distracción mientras se mira contenido en una pantalla grande. En términos prácticos, esto significa que, en una jornada de Mundial, es altamente probable que tu atención solo esté plenamente en el partido o en el trabajo por intervalos breves, y casi nunca en los dos a la vez.

El cerebro en modo “multitarea” permanente

La literatura sobre media multitasking describe cómo la exposición constante a múltiples estímulos digitales modifica los circuitos de atención, volviendo al cerebro más dependiente de la novedad y menos capaz de sostener el foco profundo. Estudios con tareas de memoria y escáneres cerebrales han encontrado que quienes consumen muchos medios en paralelo tienen más dificultades para filtrar información irrelevante y se distraen con mayor facilidad incluso cuando solo hay una tarea en la pantalla.

Psicólogos han bautizado este estado como “atención parcial continua”: en lugar de estar plenamente presentes en una actividad, mantenemos varios frentes abiertos, listos para responder a cualquier estímulo nuevo que aparezca en la segunda pantalla. Durante un partido de Mundial, eso se traduce en una vigilancia permanente ante notificaciones, repeticiones de jugadas, mensajes en grupos de WhatsApp y alertas de gol, incluso cuando, en teoría, estás concentrado en un documento o en una reunión.

Con el tiempo, esa saturación de estímulos puede generar una sensación de “cerebro hecho palomitas”, un concepto popularizado por especialistas para describir un estado de hiperactivación mental en el que la mente salta de un estímulo a otro sin terminar de procesar ninguno. En jornadas laborales largas, este patrón se asocia con más estrés percibido, menor satisfacción con el trabajo realizado y la sensación de que nunca alcanzan las horas del día, aunque buena parte de ese tiempo se haya diluido entre pantallas.

La vista, el cuello y el cuerpo: del 55 pulgadas al pulgar

La segunda pantalla tampoco es neutra para tu cuerpo. Ver un partido de noventa minutos (o más) en un smartphone implica mantener la vista fija en una pantalla pequeña, a corta distancia, y muchas veces con la cabeza inclinada hacia abajo, una combinación que potencia la fatiga visual y las molestias musculares. Especialistas en salud digital advierten que pasar más de tres horas diarias frente a pantallas aumenta la probabilidad de sufrir ojos secos, dolores de cabeza y problemas de enfoque, efectos que se agravan cuando se alterna constantemente entre dispositivos.

En el caso del Mundial en el trabajo, el combo puede ser especialmente agresivo: pantalla grande del computador para las tareas laborales, pantalla pequeña del celular para el partido y, en muchos casos, un tercer dispositivo para mensajes y redes sociales. Cada cambio de foco exige un reajuste de la vista y del cuerpo, y la postura encorvada sobre el celular —el famoso “tech neck”— suma tensión al cuello y la espalda que se acumula a lo largo del día.

Cómo cambia tu consumo tecnológico (y tu relación con el fútbol)

El fenómeno de la segunda pantalla se ha vuelto tan masivo que ya está moldeando cómo se produce y distribuye el contenido audiovisual. Algunos análisis de la industria señalan que plataformas de streaming y grandes estudios han empezado a ajustar estructuras narrativas, repitiendo información clave o adelantando escenas importantes porque asumen que buena parte de la audiencia estará mirando el celular durante segmentos completos.

En términos de consumo, estudios recientes sugieren que más del 90% de los espectadores de televisión conectada usan otro dispositivo mientras miran contenido, y el smartphone domina claramente ese segundo puesto. El Mundial encaja perfecto en esta lógica: el partido se vuelve el hilo de fondo, mientras el celular concentra la conversación en redes, las estadísticas en tiempo real, las apuestas en línea y el chat con amigos, desplazando al televisor a un rol casi ambiental.

Para el trabajador conectado, esa normalización de la segunda pantalla significa que el límite entre ocio y trabajo se vuelve borroso: respondes correos durante el entretiempo, revisas informes en la pausa de hidratación y contestas un mensaje de tu jefe mientras el VAR revisa un penal. Lo que en apariencia es “aprovechar mejor el tiempo” termina siendo una jornada pegada a las pantallas, sin espacios reales de desconexión ni momentos dedicados por completo ni al fútbol ni al trabajo.

¿Hay forma de disfrutar el Mundial sin destruir la productividad?

Los especialistas que estudian la segunda pantalla no proponen demonizar la tecnología, sino recuperar cierto control sobre cómo y cuándo la usamos, especialmente en contextos de alta demanda cognitiva como el trabajo. Entre las recomendaciones más repetidas aparecen decisiones simples pero efectivas: silenciar notificaciones no urgentes durante bloques de concentración, ver el partido solo en momentos definidos —como la hora de almuerzo— y evitar que el celular permanezca constantemente visible junto al teclado.

También sugieren practicar el “monotasking deliberado”: elegir conscientemente una sola actividad principal en cada momento, aunque sea por lapsos cortos de veinte o treinta minutos. Durante ese bloque, el objetivo es reducir al mínimo la fricción: o estás trabajando y el partido queda pausado o reducido a un resumen posterior, o estás mirando el Mundial y la bandeja de entrada acepta, por un rato, que los correos pueden esperar.

En un ecosistema donde casi todo empuja a tener otra pantalla encendida, la decisión realmente contracultural no es ver el Mundial en el trabajo, sino atreverse a hacerlo de a una pantalla por vez. Tu cerebro, tus ojos y, probablemente, tu rendimiento laboral lo van a agradecer cuando suene el pitazo final de la jornada.

Diego Bastarrica
Diego Bastarrica es Senior Editor y Head of Content en Digital Trends en Español, donde lidera la estrategia editorial, SEO…
CRT anuncia calendario y prórroga para registro de líneas en México
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La Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) amplió los plazos para el registro obligatorio de líneas móviles prepago en México, otorgando una prórroga que extiende el proceso hasta diciembre de 2026 y estableciendo un calendario escalonado según el último dígito del número celular. El objetivo es evitar la suspensión masiva de servicios y organizar la inscripción por etapas, de modo que las fechas límite varían desde el 15 de agosto hasta el 31 de diciembre de 2026, dependiendo de la terminación del número.

El mecanismo aplica específicamente a usuarios de prepago; las líneas de pospago permanecen exentas porque ya están vinculadas a contratos y datos del cliente, según comunicados oficiales de la CRT. La plataforma oficial “Registra tu línea” permite consultar la fecha límite correspondiente y realizar la vinculación con CURP e identificación, requisito que buscan homologar para mejorar la trazabilidad y seguridad en las comunicaciones móviles.

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OPPO Reno16 y Reno16 Pro: nuevos referentes de la gama media llegan al mundo
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OPPO ha dado el salto global con su serie Reno16, pero los usuarios que esperaban encontrar los mismos componentes del modelo chino tendrán que ajustar sus expectativas. La versión internacional del Reno16 Pro llega con cambios sustanciales respecto a la variante lanzada originalmente en China, aunque conserva intacto lo que promete ser su mayor atractivo: el sistema de cámaras.

El ajuste más notable tiene que ver con el procesador. Mientras que el Reno16 Pro chino incorpora el potente Dimensity 9500s fabricado en proceso de 3 nanómetros, la versión global trae el MediaTek Dimensity 8550, un chip de gama media alta que, si bien es competente, representa un escalón inferior en rendimiento. En paralelo, la pantalla también cambia de escala: se abandona el panel LTPO AMOLED de 6,78 pulgadas del modelo original para dar paso a una pantalla AMOLED de 6,32 pulgadas con resolución 1,5K y tasa de refresco de 144 Hz, lo que en términos prácticos equivale a una pantalla más compacta, pero con mayor fluidez de imagen.

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Samsung Galaxy S27 Pro es oficial por accidente
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La saga de los próximos buques insignia de Samsung avanza más deprisa de lo que muchos esperaban. El Galaxy S27 Pro —modelo cuya existencia había sido materia de especulación durante meses— acaba de materializarse en la base de datos oficial de la GSMA, la asociación que agrupa a los principales operadores de telecomunicaciones del mundo. Aunque las certificaciones de este tipo no revelan especificaciones técnicas, su sola presencia en el registro confirma que el dispositivo ha pasado de ser un rumor a un producto en desarrollo activo.

La filtración fue detectada por el portal de rastreo Ovrplus y posteriormente recogida por SamMobile. En la base de datos, además del Galaxy S27 Pro, también figuran otros miembros de la familia S27, incluyendo el modelo estándar bajo el número de modelo SM-S952U, donde el sufijo "U" indica que se trata de una variante para operadoras de los Estados Unidos. La presencia de múltiples versiones regionales sugiere que Samsung ya tiene en marcha la producción a escala para distintos mercados.

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