Una de las marcas de teléfonos Android más queridas por los entusiastas de la tecnología está viviendo su momento más crítico. Según una filtración del reconocido informante chino Digital Chat Station en Weibo, OnePlus y Realme han fusionado oficialmente sus operaciones bajo una nueva estructura interna denominada «sub-centro de productos», que abarca tanto el mercado chino como el global.
El movimiento consolida lo que ya venía ocurriendo en el ecosistema BBK Electronics, el gigante chino que controla marcas como OPPO, vivo, iQOO, OnePlus y Realme. Desde enero de 2026, Realme había sido reintegrada formalmente como submarca de OPPO, siguiendo un camino que OnePlus ya había recorrido antes. Ahora, ambas marcas comparten equipos de producto, marketing y servicio de atención al cliente bajo un mismo techo organizacional.
Al mando de esta nueva estructura estará Li Jie, quien reportará directamente a Pete Lau, cofundador de OnePlus y actual Chief Product Officer de OPPO. Del lado de Realme, Wang Wei y Xu Qi asumirán el control de las operaciones y el marketing, dejando prácticamente desmantelada la vieja guardia que construyó la identidad de OnePlus.

Las razones detrás de la fusión son económicas y competitivas. El alza en los costos de componentes, la escasez de memoria y la presión de Xiaomi y Samsung han reducido considerablemente los márgenes en el mercado de smartphones. Compartir la cadena de suministro, el I+D y la logística de distribución permite a BBK reducir duplicidades y moverse con mayor agilidad.
La caída de OnePlus había dado señales hace tiempo: la compañía cerró silenciosamente su sede estadounidense en Dallas, canceló lanzamientos clave como el foldable Open 2 y redujo su presencia en mercados clave de Europa e India. Lo que en su momento fue una marca aspiracional, fundada en 2013 con el lema «Never Settle» y el sueño de destronar al iPhone, se convierte hoy en una ficha más dentro del tablero corporativo de BBK.