La próxima gama de chips insignia de Qualcomm podría estar más fragmentada de lo que se esperaba. Una nueva filtración ha detallado las especificaciones clave de la supuesta gama Snapdragon 8 Elite Gen 6, reiterando que la compañía podría lanzar este año tanto una variante estándar como una Pro. Se espera que ambos chips ofrezcan a los fabricantes de smartphones mayor flexibilidad en distintos rangos de precio, al tiempo que amplían la brecha de rendimiento entre los teléfonos insignia convencionales y los modelos «Ultra» más premium.
¿En qué se diferencia el Snapdragon 8 Gen 6 Pro de la variante estándar?
Varios informes ya han señalado la estrategia de doble chip de Qualcomm, y el informante Digital Chat Station ha compartido ahora detalles adicionales sobre ambas variantes. Se espera que ambos chips Snapdragon 8 de la serie Elite Gen 6 se construyan sobre el proceso de 2nm de TSMC y utilicen una configuración de CPU 2+3+3, lo que indica una base arquitectónica compartida. Sin embargo, la variante «Pro» puede ofrecer un rendimiento significativamente mejor si la última fuga es precisa.
Según Digital Chat Station, Qualcomm podría equipar el modelo Pro, con nombre en clave SM8975, con una GPU Adreno 850 emparejada con GMEM de 18MB, mientras que el modelo estándar, con nombre en clave SM8950, se espera que cuente con una GPU Adreno 845 con GMEM de 12MB. Esto podría permitir que el chip de gama alta ofrezca mejor rendimiento y eficiencia en tareas gráficas como los juegos.

Se espera que ambos chips difieran en cuanto a soporte de memoria. La variante Pro podía soportar tanto LPDDR6 como LPDDR5X RAM, mientras que el modelo estándar puede estar limitado a LPDDR5X.
Si son ciertas, estas diferencias sugieren que Qualcomm está adoptando un enfoque más segmentado respecto a sus chips insignia este año. Dado que Digital Chat Station ya había afirmado anteriormente que la variante Pro podría ser significativamente más cara, la división también podría hacer subir los precios de los smartphones de gama Ultra. También podría ampliar la brecha de rendimiento entre los teléfonos Android insignia, incluso dentro de la misma familia de chips, ya que las marcas suelen reservar el hardware más potente para sus modelos de gama alta.