Dicen que el buen diseño es invisible. En el caso del realme 15 Pro, el principal gama media de realme para 2025, diría que ese buen diseño es más bien discreto. Y es que si bien la apariencia del realme 15 Pro luce muy en el estándar de la industria —pantalla de 6.8 pulgadas—, tiene adiciones que lo hacen lucir muy llamativo, como la tapa trasera de fibra de cristal o su marco de aluminio, pero también la Pulse Light, una discreta luz en la parte trasera del celular.
Pulse Light es un aro de luz que está en el módulo de cámaras del teléfono, en lo que aparentemente es una tercera lente (el realme 15 Pro tiene dos cámaras traseras), y que se activa en llamadas o para alertarte sobre una notificación. Es muy personalizable, casi como el RGB de los teclados o las laptops de videojuegos. La diferencia, lo que hace que Pulse Light me parezca una gran adición, es que es discreta.

Me explico: he visto a muchísimos usuarios de iPhone (aunque seguro también se puede activar en algunos Android) que usan el flash para mostrar notificaciones. Es increíblemente molesto cuando estás en un cine o en un auto a oscuras porque, a mi parecer, los destellos son sumamente invasivos. Encima me parece que puede ser redundante porque quizá ya tienes activo algún timbre o vibración como para todavía ponerle un flash. Me parece molesto.
Bueno, creo que la Pulse Light resuelva esa necesidad aparente que tienen miles de usuarios (porque seguro miles usan el flash para notificaciones), pero lo hace de una manera discreta y elegante. Me encanta que pueda configurarse y personalizarse o, si así se quiere, apagarse. Encima, creo que cuando alguien la vea dirá “oye, ese detalle de tu teléfono es agradable”.

Y lo cierto es que el realme 15 Pro es mucho más que esa lucecita discreta y elegante. Pero, insisto, entre tantos teléfonos parece que son esas pequeñas innovaciones las que hacen sobresalir a un celular. Seguiré probando el realme 15 Pro, que en el apartado de software destaca su editor fotográfico Genie AI, del que escribiré en los próximos días.