El nuevo buque insignia plegable de Samsung, el Galaxy Z Fold 8 Ultra, lanzado el pasado 7 de agosto, quedó al descubierto tras someterse a la exigente prueba de durabilidad del youtuber Zack Nelson, conocido como JerryRigEverything, quien detectó una vulnerabilidad que el Galaxy Z Fold 7 no presentaba.
La pantalla interna no resistió el doblado forzado
El Galaxy Z Fold 8 Ultra superó sin sorpresas la primera parte del examen, que consiste en rayar sus pantallas con distintos materiales de la escala de dureza de Mohs. La pantalla externa mostró marcas leves recién en el nivel 6 y rayones más visibles en el nivel 7, un resultado similar al de la mayoría de los teléfonos actuales. La pantalla plegable interna, en cambio, comenzó a rayarse desde el nivel 2, lo que significa que incluso una uña puede dejar marcas sobre ella; este comportamiento coincide con lo observado el año pasado en el Galaxy Z Fold 7.
El verdadero problema surgió en la prueba de flexión, un paso que busca comprobar si el dispositivo sigue funcionando después de doblarse hacia afuera, en la dirección opuesta a su plegado natural. Según relató Nelson, bastaron un par de intentos con algo de fuerza para que la pantalla interna dejara de responder: el panel parpadeó y finalmente quedó inutilizable. La pantalla de tapa, en contraste, no mostró ningún daño y siguió operando con normalidad durante todo el proceso.

¿Un rediseño más delgado, pero más frágil?
Todavía no está claro qué provocó esta falla. Una posible explicación apunta a que Samsung redujo el grosor del panel interno en apenas 0,1 milímetros respecto al modelo anterior, como parte de su apuesta por convertir al Fold 8 Ultra en su plegable más delgado hasta la fecha, con 4,1 milímetros abierto y 215 gramos de peso. Otra hipótesis, según el propio Nelson, es que algún cambio en los componentes internos habría dejado la pantalla más expuesta a este tipo de daño. Reparar ese panel flexible tiene un costo de 639 dólares, una cifra considerable si se toma en cuenta que el equipo parte en 2.099,99 dólares en su versión de 256 GB; la pantalla de tapa, en cambio, se repara por apenas 149 dólares.
Pese a este hallazgo, el dispositivo mantuvo un buen desempeño frente al polvo y la suciedad, conservando la resistencia mejorada que ya se había visto en el Fold 7. Vale la pena recordar que estas pruebas someten a los equipos a condiciones extremas que difícilmente un usuario replicará en el uso diario, aunque sí entregan una referencia útil para comparar la evolución de la durabilidad entre una generación y otra.
Un plegable con mejoras notorias en otros frentes
Más allá de este punto débil, el Galaxy Z Fold 8 Ultra llega con avances relevantes: procesador Snapdragon 8 Elite Gen 5 para Galaxy, batería de 5.000 mAh, carga rápida de 45 W y el mismo sistema de cámaras del Galaxy S26 Ultra, encabezado por un sensor principal de 200 megapíxeles. El equipo se vende en configuraciones de 256 GB, 512 GB y 1 TB, con precios que en Estados Unidos van desde los 2.099,99 hasta los 2.699 dólares, y llegó al mercado con una demanda tan alta que algunas variantes registran retrasos en sus envíos.