En un movimiento histórico que podría redefinir el ecosistema de aplicaciones en toda América Latina, Apple anunció hoy cambios masivos en su App Store para Brasil, permitiendo por primera vez la distribución de aplicaciones mediante tiendas alternativas de terceros y la integración de métodos de pago externos al sistema oficial de la compañía. Esta decisión, fruto de un acuerdo con el regulador de competencia brasileño CADE, no solo representa una victoria para la libre competencia en el país, sino que establece un precedente que Chile, México, Argentina, Colombia y el resto de Latinoamérica deberían copiar urgentemente.
¿En qué consisten exactamente estos cambios revolucionarios?
Desde hoy, usuarios con iOS 26.5 o superior en Brasil pueden acceder a un ecosistema completamente nuevo. Los desarrolladores ya podrán utilizar el framework MarketplaceKit de Apple para construir y distribuir sus propias plataformas de distribución de aplicaciones, conviviendo con la App Store tradicional. Esto significa que aplicaciones como la de MercadoLibre —que en 2022 protagonizó la denuncia original contra Apple— podrán ofrecer sus servicios digitales mediante tiendas alternativas sin depender exclusivamente del ecosistema cerrado de la manzana.
La apertura incluye tres modalidades de pago para los desarrolladores brasileños: mantener el sistema nativo de In-App Purchase (IAP) de Apple, integrar una pasarela de pago de terceros directamente en la aplicación, o redirigir usuarios a sitios web externos para completar transacciones. Cada opción tiene implicaciones distintas en las comisiones: mientras la App Store con pagos de Apple mantiene una comisión del 21% más 5% por procesamiento, las tiendas alternativas de terceros solo pagan una Core Technology Commission del 5% sobre ventas de bienes digitales.
Protección infantil y seguridad: Apple asegura ventajas sobre la normativa europea
A diferencia de lo ocurrido en la Unión Europea con la Ley de Mercados Digitales (DMA), Apple afirma que las nuevas reglas para Brasil ofrecen protecciones de privacidad y seguridad más fuertes, especialmente para niños. Las aplicaciones en la categoría «Kids» no podrán incluir enlaces a sitios web externos para completar transacciones, y todos los usuarios menores de 18 años deberán pasar por un «portal parental» que requiera autorización de un adulto antes de realizar compras.

Las aplicaciones distribuidas fuera de la App Store continúan sujetas al proceso de Notarization review de Apple, que combina verificaciones automatizadas y revisión humana para identificar malware y verificar que las aplicaciones funcionen como se anuncia. Además, incluso fuera de la tienda oficial, las aplicaciones deben mantener sus ratings de edad, lo que garantiza que los controles parentales como Screen Time continúen operativos.
Por qué Latinoamérica debería copiar el modelo brasileño
Brasil no actuó solo. En 2022, MercadoLibre, el gigante latinoamericano de comercio electrónico con operaciones en Argentina, México, Colombia y otros países, presentó denuncias simultáneas contra Apple en México, Brasil y Argentina por prácticas anticompetitivas. Solo Brasil logró convertir esa denuncia en un acuerdo transformador. Mientras CADE imponía a Apple multas de hasta 150 millones de reales (US$27,1 millones) por incumplimiento, otros países de la región permanecieron en la incertidumbre.
La diferencia es estratégica: Brasil demostró que la regulación antimonopolio efectiva beneficia a todos. Los desarrolladores locales ganan autonomía para distribuir sus aplicaciones sin pagar el 26% total que Apple exigía antes (21% + 5%). Los usuarios obtienen más opciones de pago, potencialmente más bajos costos y mayor diversidad de tiendas. Incluso las pequeñas empresas enrolladas en programas como el App Store Small Business Program pueden acceder a comisiones reducidas del 10%.
Chile, donde Apple también está siendo investigada por las mismas causas que en Brasil, podría replicar el modelo CADE con resultados similares. México, que recibió denuncias de MercadoLibre ante la COFECE y el IFT pero sin avances concretos, tiene una oportunidad clara de adoptar la legislación brasileña. Argentina, país de origen de MercadoLibre, y Colombia, con un mercado digital en explosión, también deberían considerando seguir el ejemplo brasilero.
El costo de la inacción para Latinoamérica
La demora regulatoria en otros países de la región tiene un costo real. Mientras desarrolladores brasileños ya operan con comisiones del 5% en tiendas alternativas, sus colegas chilenos, mexicanos y argentinos continúan pagando hasta el 26% por distribuir aplicaciones en iOS. Esto no solo limita la competitividad de empresas locales, sino que reduce la inversión en innovación tecnológica dentro de Latinoamérica.
Apple argumenta que su comisión del 21% refleja el valor de la plataforma, seguridad y soporte al cliente. Pero la realidad es que las compras fuera del sistema de pago de Apple no benefician de características como reembolsos, gestión de suscripciones, restauración de compras o soporte al cliente de Apple. Sin embargo, la ventaja competitiva de las tiendas alternativas —comisiones significativamente menores— es innegable para desarrolladores que buscan maximizar sus ganancias.
¿Qué significa esto para el usuario promedio?

Los usuarios de iPhone en Brasil pueden ahora configurar una tienda alternativa como plataforma default para instalación de aplicaciones, accediendo a Configuración > Apps > Apps Default > Instalación de Apps. Esto democratiza verdaderamente el acceso a aplicaciones, rompiendo el monopolio de la App Store como única vía de distribución oficial.
Para Latinoamérica, la lección es clara: la regulación antimonopolio agresiva no perjudica la innovación, sino que la potencia. Brasil abrió su ecosistema iOS sin que Apple colapsara su negocio en el país —de hecho, el juez federal Pablo Zuñiga señaló que Apple no vio su negocio mermado en la Unión Europea después de permitir tiendas alternativas.
El futuro de la regulación digital en América Latina
El acuerdo entre CADE y Apple establece un plazo de 105 días para implementación completa de los cambios, sujeto a multas draconianas por incumplimiento. Este marco regulatorio firme, combinado con sanciones económicas significativas, es exactamente lo que falta en la mayoría de países latinoamericanos.
Para Chile, México, Argentina, Colombia y el resto de la región, la pregunta no es si deberían copiar la legislación brasileña, sino cuándo lo harán. Cada día de demora significa que desarrolladores locales continúan pagando comisiones excesivas, usuarios tienen menos opciones de pago, y la innovación tecnológica latinoamericana se frena por el monopolio de una empresa estadounidense.
Brasil ya rompió el monopolio. El resto de Latinoamérica solo necesita seguir el ejemplo.