Una sofisticada campaña de fraude digital pone en jaque a miles de usuarios de dispositivos Apple alrededor del mundo. Los delincuentes han logrado replicar, con alarmante precisión, los procesos de comunicación de la empresa tecnológica para cometer estafas mediante Apple Pay, explotando la confianza que los usuarios depositan en la marca.
El modus operandi es especializado: los estafadores envían notificaciones fraudulentas simulando ser de Apple, alegando problemas con transacciones bloqueadas o cobros erróneos. Mediante mensajes que generan falsa urgencia —amenazando con cierre de cuentas o sanciones económicas— logran desviar a los usuarios hacia páginas web prácticamente idénticas a las oficiales.
Lo que diferencia a esta estafa de intentos previos es su nivel de sofisticación. Los criminales utilizan dominios que replican casi exactamente los de Apple, incluyen datos personales del usuario, emplean jerga corporativa y traducen los textos con precisión quirúrgica. Incluyen además números de pedidos ficticios, cifras monetarias y referencias que, aunque falsas, otorgan credibilidad aparente al proceso.

Una vez que el usuario accede al enlace proporcionado, se enfrenta a una réplica visual tan precisa del sitio de Apple que engaña sin dificultad a usuarios desprevenidos. El objetivo final es obtener credenciales de acceso y datos del Apple ID para saquear la billetera digital vinculada.
Mecanismos de defensa
Los expertos en ciberseguridad recomiendan estar alerta ante cualquier comunicación que genere presión para realizar pagos inmediatos. Apple, como protocolo corporativo, jamás emite amenazas de cierre de cuenta ni coacción económica en primera instancia por deudas pendientes. Cualquier mensaje que transmita esa sensación debe considerarse sospechoso de inmediato.
Asimismo, es fundamental revisar minuciosamente la dirección de correo electrónico remitente, buscando inconsistencias sutiles: puntos, comas, guiones o caracteres especiales que simulen letras legítimas, así como terminaciones de dominio inusuales distintas a las estándar.
Para fortalecer la protección de sus cuentas, los usuarios deben activar autenticación de dos factores (2FA), cambiar regularmente sus contraseñas y monitorear transacciones de manera continua. Asimismo, es prudente ajustar la configuración de Apple Pay para requerir aprobación manual en todas las transacciones, evitando autorizaciones automáticas que pudieran ser explotadas por delincuentes.