Cualquiera que haya instalado Windows XP de forma no oficial a comienzos de siglo probablemente recuerde de memoria la secuencia FCKGW-RHQQ2-YXRKT-8TG6W-2B7Q8. Durante años circuló la idea de que se trataba de un algoritmo descifrado por piratas informáticos, pero el propio Dave W. Plummer, ex ingeniero de Microsoft y creador del Administrador de Tareas de Windows, aclaró en una publicación en X que la realidad fue mucho más simple —y también más vergonzosa para la empresa—: no hubo ningún hackeo, sino una filtración.
Dos versiones, un mismo talón de Aquiles
Plummer, quien fue el autor principal de la tecnología de Activación de Producto de Windows (WPA) en el sistema operativo, explicó que Microsoft distribuía dos tipos de medios de instalación para XP: uno de venta minorista, destinado al público general, y otro de licencia por volumen, reservado para socios corporativos y fabricantes de equipos que necesitaban instalar el sistema en miles de computadoras sin activar cada una de forma individual.
Cada versión contaba con sus propias claves y con un mecanismo de validación distinto. De acuerdo con el ingeniero, el proceso comparaba la clave ingresada con datos cifrados alojados en el disco, un cifrado tan robusto que, según sus propias palabras, “ni siquiera hoy ha sido descifrado”. Ese bloque de datos protegido correspondía, sorprendentemente, a los 10 megabytes completos de Microsoft Bob, el asistente virtual de 1995 que se convirtió en el antecesor directo del célebre y muchas veces ridiculizado Clippy.
Una filtración antes del lanzamiento oficial
El problema surgió porque, según relató Plummer, muy pocas organizaciones tenían acceso legítimo a ese disco de volumen y a su correspondiente clave de licencia (VLK, por sus siglas en inglés). El ingeniero sospecha que alguien vinculado a un gran fabricante de hardware, posiblemente Dell o Intel, filtró simultáneamente el medio de instalación y la clave semanas antes del lanzamiento oficial de XP, programado para el 25 de octubre de 2001. El grupo de piratería conocido como devils0wn fue el encargado de difundir ese material en internet, apenas unas cinco semanas antes del debut comercial del sistema.
Como se trataba de una clave corporativa legítima, el propio sistema de activación la reconocía automáticamente como una instalación empresarial válida y omitía por completo el proceso de verificación en línea, permitiendo así que millones de usuarios instalaran y usaran XP de manera indefinida sin pagar ni activar nada.
La respuesta de Microsoft, paso a paso
La compañía tardó en reaccionar de forma drástica. Recién con la llegada del Service Pack 1 se agregó la FCKGW a una lista negra de más de 640 claves filtradas, mientras que el Service Pack 2, junto con el sistema Windows Genuine Advantage, bloqueó directamente las actualizaciones en los equipos que utilizaran alguna de esas claves marcadas. Plummer explicó que la empresa optó deliberadamente por no ser más agresiva para no perjudicar a usuarios legítimos que, sin saberlo, habían adquirido equipos con licencias comprometidas.
El ingeniero también desmintió la teoría popular de que el algoritmo de generación de claves era débil o fácil de vulnerar, atribuyendo su creación a especialistas altamente calificados dentro de la compañía. Según fuentes como Tom’s Hardware y el sitio especializado Korben, este episodio quedó registrado como uno de los mayores fallos de seguridad en la historia de Microsoft, no por un error técnico en el cifrado, sino por una simple filtración humana ocurrida en el momento menos oportuno.