La MLB endureció su postura frente al uso de inteligencia artificial en los dugouts y cerró la puerta a los chatbots y otras herramientas que podían influir en decisiones dentro del juego. La medida afecta el uso de iPads del banquillo y busca evitar que la tecnología siga metiéndose en labores que, hasta ahora, correspondían exclusivamente a peloteros y entrenadores.
Qué decidió la liga
Según reportes de medios especializados, la oficina del comisionado envió un memorando fechado el 11 de junio en el que avisó a los clubes que ya no podían usar aplicaciones de IA para recibir recomendaciones sobre sustituciones, llamados de pitcheo y otras decisiones estratégicas en tiempo real. La restricción comenzó a aplicarse con el inicio de la segunda mitad de la temporada, el 15 de julio, como una forma de dar margen a los equipos para adaptarse.
El alcance del cambio
La MLB no prohibió la tecnología de manera total, sino que limitó su uso durante los partidos. Los iPads seguirán disponibles para acceder a video y datos entregados por la liga, pero las pestañas personalizadas que permitían integrar otros programas quedaron desactivadas. El problema, según la propia liga, es que ese acceso había ido más allá de su propósito original y ya servía para sugerir movimientos tácticos que antes dependían del criterio humano.
Por qué tomó fuerza
De acuerdo con las investigaciones citadas por la prensa estadounidense, cerca de un tercio de los equipos habría estado usando herramientas de IA en distintas formas para apoyar decisiones durante los partidos. Entre los usos detectados estaban sugerencias para elegir lanzamientos, definir relevos o resolver cambios de alineación, algo que encendió alertas sobre una posible ventaja competitiva basada en recursos tecnológicos. ESPN también informó que la medida responde a la necesidad de frenar ese uso antes de que se normalizara en exceso.
Tecnología sí, pero con límites
La decisión no implica un rechazo al análisis de datos en el béisbol. Al contrario, la MLB mantiene el uso de información previa, video y estadísticas como parte del trabajo cotidiano de los equipos, siempre que no se conviertan en asistencia automatizada durante el desarrollo del juego. En otras palabras, la liga quiere conservar la tecnología como apoyo, pero no como reemplazo de la toma de decisiones en vivo.
Lo que viene
La reforma deja claro que la MLB quiere poner orden en una frontera cada vez más difusa entre análisis avanzado e intervención directa en el juego. Por ahora, la liga optó por frenar el uso de IA en el banquillo antes de que esa práctica se consolidara como una ventaja difícil de controlar.