Un teléfono fabricado en Corea del Norte ha sorprendido a la comunidad tecnológica al imitar casi a la perfección el diseño del Google Pixel 8 Pro, pero con especificaciones que, en algunos aspectos, superan a las del modelo original. El dispositivo, apodado «People’s Pixel» por quienes lo han analizado, integra 16 GB de memoria RAM y 256 GB de almacenamiento interno, una configuración que resulta llamativa incluso para muchos teléfonos de gama alta que hoy en día apenas alcanzan los 12 GB de RAM.
La revisión, realizada por el canal Fenibook, comparó el clon directamente con el Pixel 8 Pro auténtico mediante pruebas de rendimiento y uso cotidiano. El equipo norcoreano funciona con un procesador MediaTek Dimensity 7050, notablemente menos potente que el chip Tensor G3 de Google, aunque compensa esa debilidad con una ventaja inesperada: se mantiene más frío que el original durante cargas de trabajo sostenidas.
En cuanto a la cámara, el clon incorpora un sensor principal de 50 megapíxeles, un ultra gran angular de 50 megapíxeles y un teleobjetivo periscópico de 50 megapíxeles con zoom óptico de 3x, además de una cámara frontal de 32 megapíxeles. Sorprendentemente, en algunas pruebas de fotografía macro con el teleobjetivo, el dispositivo norcoreano logró resultados que superaron a los del Pixel 8 Pro genuino, un detalle que nadie anticipaba dado el origen del producto.

Otro aspecto que ha llamado la atención de los analistas es que, a diferencia de la mayoría de los clones de smartphones —que suelen llegar con sistemas bloqueados o con restricciones de software—, este modelo trae el bootloader desbloqueado de fábrica. Esa característica permite instalar el software oficial de Pixel y acceder a los servicios de Google sin las limitaciones habituales de los equipos falsificados, algo prácticamente inédito en dispositivos fabricados bajo régimen de sanciones internacionales.
El hallazgo pone en evidencia que, a pesar del aislamiento económico que enfrenta Corea del Norte, la industria tecnológica del país continúa desarrollando productos capaces de rivalizar, al menos en papel, con las marcas más reconocidas del mercado global. Aun así, la pantalla de 120 Hz y el resto de las prestaciones del clon no logran igualar por completo la experiencia integral que ofrece el Pixel 8 Pro original, cuyo ecosistema de software y soporte oficial de Google sigue siendo su principal diferencial frente a cualquier imitación.