En una decisión que marca un precedente importante para la industria musical, TIDAL anunció que etiquetará de forma automática toda la música generada completamente por inteligencia artificial y que, a partir de ahora, ese tipo de contenido no tendrá derecho a generar regalías dentro de la plataforma. La medida, dada a conocer en junio de 2026, coloca a TIDAL en la vanguardia de las plataformas de streaming a la hora de establecer límites claros entre la creación humana y la producción automatizada.
Según el anuncio de la compañía, la política apunta exclusivamente a aquellas canciones que han sido generadas en su totalidad por herramientas de inteligencia artificial, sin participación creativa humana real. Las obras en las que la IA funciona como instrumento de apoyo o colaboración con artistas humanos no estarían afectadas por esta restricción. El sistema de etiquetado funcionará de manera automática, lo que implica un trabajo técnico considerable para detectar y clasificar correctamente el origen de cada pista.
La decisión de TIDAL llega en un momento de creciente tensión en el sector musical. Un estudio impulsado por la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) alertó recientemente de que la inteligencia artificial podría reducir hasta un 28% los ingresos por derechos de autor musicales en España para el año 2028, con pérdidas que podrían acumularse entre los 160 y 180 millones de euros entre 2025 y 2028. Estas cifras reflejan una preocupación real y extendida entre músicos, compositores y gestoras de derechos a nivel internacional.
«No se irán regalías a estos lanzamientos, ni las subidas generadas por IA serán elegibles para ventas directas a fans», dijo TIDAL.
Otras plataformas también han comenzado a tomar cartas en el asunto, aunque con enfoques distintos. Spotify, por ejemplo, lanzó en marzo de 2026 la función Artist Profile Protection, una herramienta que permite a los artistas revisar y aprobar los lanzamientos atribuidos a su nombre, abordando el problema de canciones generadas por IA que son mal asociadas a músicos reales. Sin embargo, la plataforma sueca no ha llegado tan lejos como TIDAL en lo que respecta a la restricción de regalías.
La postura de TIDAL genera debate. Por un lado, hay quienes la ven como una medida justa y necesaria para proteger a los creadores humanos de una competencia desigual. Por el otro, algunos señalan que definir con precisión qué constituye una obra «íntegramente» generada por IA es un desafío técnico y legal complejo. Con todo, el movimiento de TIDAL abre una conversación fundamental: si la música de IA puede circular libremente en las mismas plataformas que el trabajo de artistas reales y generar dinero en el proceso, ¿a quién beneficia realmente ese modelo? La respuesta, por ahora, está lejos de ser simple.