Dos títulos que marcaron épocas muy distintas de la historia de los videojuegos acaban de recibir el reconocimiento máximo de la industria: Angry Birds y FIFA International Soccer han sido incorporados oficialmente al Salón de la Fama Mundial de los Videojuegos (World Video Game Hall of Fame), albergado en el Strong National Museum of Play de Rochester, Nueva York.
El caso de Angry Birds es especialmente significativo en el contexto del gaming móvil. Lanzado en 2009 por la empresa finlandesa Rovio, el juego fue uno de los primeros títulos en demostrar que los smartphones podían ser plataformas de juego legítimas y masivas. Su mecánica sencilla pero adictiva —lanzar pájaros contra estructuras de cerdos verdes— conquistó a cientos de millones de jugadores en todo el mundo y abrió la puerta a toda una generación de desarrolladores independientes que encontraron en los dispositivos móviles su principal campo de acción.
Por su parte, FIFA International Soccer, lanzado por EA Sports en 1993, es reconocido como el pionero de las simulaciones de fútbol en consolas modernas. Antes de que existiera la franquicia FIFA tal como la conocemos hoy —con más de 30 ediciones anuales—, este título estableció los estándares del género: perspectiva isométrica, licencias reales de selecciones nacionales y una jugabilidad que capturó la esencia del deporte más popular del mundo. Ambos juegos fueron seleccionados entre un grupo de doce finalistas que incluía a Dragon Quest, Frogger, Galaga y League of Legends, entre otros.
La incorporación de estos títulos al Salón de la Fama no solo celebra su impacto cultural y comercial, sino que también reconoce su influencia duradera en el diseño de videojuegos, en la expansión de la industria hacia nuevas audiencias y en la configuración del entretenimiento digital como lo entendemos en la actualidad.
Los otros juegos que entraron en la lista corta de este año fueron Frogger, Galaga, League of Legends, Mega Man, PaRappa the Rapper, RuneScape, The Elder Scrolls V: Skyrim y Tokimeki Memorial.