El Galaxy S26 se ha convertido en el teléfono más vendido en preventa de la historia de Samsung, con un crecimiento del 70% en reservas en Estados Unidos respecto a la generación S25. Sin embargo, paradójicamente, esa misma popularidad está acelerando una crisis financiera sin precedentes dentro de la compañía. El jefe de la división móvil, TM Roh, ha advertido públicamente que el departamento podría cerrar 2026 con sus primeras pérdidas anuales históricas.
El origen del problema reside en el encarecimiento masivo de los chips de memoria RAM, un insumo crítico en la fabricación de smartphones de alta gama. Irónicamente, cuanto más vende Samsung el Galaxy S26, más dinero pierde por unidad. Las proyecciones más optimistas indican que el beneficio operativo de la división MX (Mobile eXperience) podría desplomarse a 5 billones de wones (aproximadamente 3.500 millones de dólares), lo que representaría una caída de más del 60% respecto a los 12,9 billones de wones obtenidos en 2025. El escenario pesimista, que circula internamente en la empresa, no descarta directamente los números rojos.
La medida de emergencia declarada por Samsung abarca a toda la división Device eXperience (DX), que incluye también los negocios de televisores y electrodomésticos. Según informaciones del medio coreano FNNews, la compañía ya está evaluando posibles reubicaciones internas de personal e incluso la posibilidad de retiros voluntarios si las cifras continúan deteriorándose durante los próximos meses.
La paradoja que vive Samsung refleja un fenómeno poco habitual en la industria tecnológica: el éxito comercial de un producto estrella que, lejos de generar ganancias, actúa como detonante de una crisis estructural. La empresa se enfrenta al desafío de contener costos sin sacrificar la hoja de ruta de sus próximas generaciones de dispositivos, en un contexto donde la guerra de precios en el mercado de semiconductores no da señales de moderarse en el corto plazo.