Lo que comenzó como un chiste visual en internet acaba de materializarse en forma de figura de colección: XenoFrog, la inquietante fusión entre la rana René (Kermit) y el xenomorfo de Alien, llega esta semana como estatua de resina de alta gama a través de la galería Bottleneck. La pieza, diseñada por el artista Ed Harrington, había circulado durante años como ilustración viral, pero ahora los fans de los cruces imposibles entre ternura y horror podrán exhibirla en la estantería.
La escultura estándar mide unas diez pulgadas de alto y se venderá en una tirada limitada de 500 unidades, con un precio de 165 dólares. Bottleneck Gallery lanzará las reservas este 31 de marzo a mediodía (hora del Este de Estados Unidos) en su web, donde la pieza se presenta como “uno de nuestros mash‑ups favoritos de todos los tiempos”. Para quienes quieran llevar el concepto un paso más allá, también habrá una variante que brilla en la oscuridad, limitada a 350 copias y con un precio de 185 dólares.

La imagen del XenoFrog juega con el contraste entre el icónico color verde y la silueta alargada y biomecánica del monstruo de Alien: mandíbula secundaria, cola amenazante y una textura orgánica que se lleva al terreno del juguete de diseño. El resultado es un objeto que funciona tanto como broma privada para fans del terror y los Muppets como pieza llamativa en cualquier colección de arte pop contemporáneo.

Bottleneck Gallery, con sede en Brooklyn, se ha especializado en este tipo de lanzamientos limitados: pósters alternativos, vinilos, figuras y otros objetos centrados en cine, series y cultura pop, siempre con tiradas reducidas y enfoque de galería. La velocidad con la que suelen agotarse muchas de sus ediciones sugiere que XenoFrog podría volar en cuestión de minutos, especialmente entre quienes llevan años viendo el diseño en redes y por fin tienen la oportunidad de convertirlo en un fetiche físico.