Amazon volvió a anunciar un fuerte recorte de personal: la compañía confirmó la eliminación de 16.000 puestos de trabajo a nivel global, en el marco de un plan de reestructuración que busca “simplificar la organización” y recortar capas de mando. La noticia se conoció de forma abrupta, luego de que un correo interno se enviara por error antes del anuncio oficial.
Según reveló la BBC, un borrador firmado por Colleen Aubrey, vicepresidenta de Applied AI en Amazon Web Services (AWS), apareció adjunto en una invitación de calendario titulada “Send project Dawn email”, el nombre en clave del plan de despidos. El mensaje indicaba que empleados de EE. UU., Canadá y Costa Rica ya habían sido notificados, pese a que la comunicación aún no se hacía pública.
Aunque el correo dejaba claro que los recortes estaban ocurriendo en Amazon, los empleados aún no habían sido informados oficialmente.
«Esto es una continuación del trabajo que llevamos más de un año haciendo para fortalecer la empresa reduciendo capas, aumentando la propiedad y eliminando la burocracia, para que podamos avanzar más rápido para los clientes», decía el correo electrónico.
«Cambios como este son duros para todos. Estas decisiones son difíciles y se toman con reflexión mientras posicionamos a nuestra organización y AWS para el éxito futuro», añadió.
Este nuevo recorte se suma a los 14.000 despidos anunciados en octubre de 2025 y forma parte de un objetivo interno no oficial de suprimir alrededor de 30.000 puestos desde el año pasado, de acuerdo con fuentes citadas por medios como Deadline y ex trabajadores. Los empleados afectados pueden postular a vacantes internas, aunque las plazas disponibles son limitadas, y quienes no consigan reubicarse recibirán indemnizaciones ligadas a su antigüedad.
La ola de ajustes se inscribe en un contexto de recortes masivos en el sector tecnológico desde 2022, con gigantes como Meta, Google y Microsoft reduciendo plantillas tras el boom de contrataciones de la pandemia. En paralelo, Amazon intensifica medidas de ahorro en áreas como beneficios corporativos y gasto en telefonía móvil.
Más allá del impacto económico, el episodio del correo filtrado generó malestar entre trabajadores, que vieron cómo un cambio potencialmente “de vida o muerte laboral” se conocía por un descuido administrativo. Analistas de cultura corporativa apuntan a un daño en la confianza interna: cuando la mala noticia llega por un borrador enviado a destiempo, el mensaje que queda es que los sistemas de gobernanza y comunicación de la empresa no están alineados con la importancia de las decisiones que se están tomando.