Un nuevo anillo háptico para VR intenta resolver un problema persistente, el virtual touch sigue pareciendo plano. Investigadores de la Universidad Sungkyunkwan, EPFL y Universidad Técnica de Estambul construyeron un dispositivo wearable inspirado en el origami llamado OriRing, que pesa 18 gramos y puede empujar hacia atrás con hasta 6,5 newtons de fuerza.
OriRing mide tanto las fuerzas de presión como de deslizamiento en tu dedo, y luego genera resistencia física que coincide con lo que haces en VR o AR. Los investigadores dicen que puede representar el tamaño y la rigidez del objeto, y que también puede requerir la intervención del usuario para cambiar esas propiedades sobre la marcha.
Sigue siendo un prototipo, y el artículo no incluye precios, ventana de lanzamiento ni ninguna colaboración con auriculares de consumidores.
Los trucos de origami lo hacen llevar
Las hápticas cinestésicas tienden a volverse voluminosas rápidamente, especialmente cuando un dispositivo necesita empujar hacia atrás en lugar de vibrar. OriRing se apoya en una estructura inspirada en el origami para transmitir la fuerza de forma compacta, con el objetivo de mantener el hardware lo suficientemente ligero como para desgastarse en un dedo.
En las pruebas, el montaje proporcionó retroalimentación de fuerza de tres grados y detección en tres ejes, incluyendo el movimiento lateral que se nota al deslizarse sobre una superficie. Ese es el tipo de señal que usa tu mano para leer bordes y resistencias, no solo para tocar eventos.

Por qué el tacto en VR sigue sintiéndose falso
La mayoría de los hápticos de VR para consumidores son muy buenos señalando que algo ha pasado, pero son más débiles para convencer a tu cerebro de que un objeto tiene forma o cede. La retroalimentación de fuerza aborda esa brecha añadiendo resistencia, lo que puede hacer que las interacciones se sientan más cercanas al contacto que a una notificación.
El diseño bidireccional es la promesa más grande. El dispositivo emite una fuerza mientras también sigue lo que hace tu dedo en varias direcciones, incluyendo deslizamientos. Esa combinación puede permitir a los desarrolladores escalar la retroalimentación al presionar más fuerte, arrastrar por un borde o apretar un objeto blando, mientras capturan una entrada más expresiva que un simple disparador.
El papel lo enmarca tanto para VR como para AR, donde el realismo táctil puede importar aún más porque tus ojos están anclados en el mundo real. Aun así, no especifica la latencia, la duración de la batería ni la comodidad durante una sesión larga.
Qué ver a continuación
El siguiente punto de prueba es lo bien que se mantiene esto fuera de las demos ordenadas. Interacciones rápidas, agarres repetidos y micromovimientos constantes mostrarán si la detección multidireccional se mantiene estable cuando el contenido se vuelve caótico.
Si es así, el ajuste temprano se ve más fuerte en experiencias estructuradas como entrenamiento, tareas guiadas de AR y ejercicios de rehabilitación, donde las señales de tamaño y rigidez pueden apoyar movimientos consistentes y bucles de retroalimentación. Podrían seguir los juegos, pero la fiabilidad suele ganar primero.
Un camino del consumidor depende de aspectos básicos que aún no se han respondido. No hay plazo, ni lectura de durabilidad, ni una señal clara de cómo se integraría con las plataformas de realidad virtual existentes. Estate atento a una continuación que incluya pruebas y detalles de integración del mundo real, ahí es donde este anillo háptico para la realidad virtual o bien rompe o mantiene la curiosidad del laboratorio.