La actriz británica Emilia Clarke, reconocida internacionalmente por su icónico papel de Daenerys Targaryen en la aclamada serie Game of Thrones (conocida como ‘Juego de Tronos’ en territorio hispanohablante), ha manifestado públicamente su rechazo categórico hacia proyectos de índole fantástica, expresando cansancio en relación con géneros que incorporan elementos mitológicos, dragones u otros componentes característicos de narrativa de fantasía épica.
En declaraciones recientes ofrecidas a The New York Times, Clarke ha explicitado su determinación de evitar futuros compromisos profesionales en producciones que representen continuidad con su trayectoria previamente establecida en el universo de Westeros. La actriz señaló directamente: «No más dragones», frase que encapsula su posición respecto a personajes y contextos narrativos fantásticos.
Esta posición constituye el reflejo comprensible de la profesional que experimentó una asociación prolongada, intensa y globalmente conocida con un único personaje mitológico dentro del imaginario colectivo contemporáneo. Aunque la serie concluyó en 2019, la impronta de Daenerys permanece sustancialmente identificada con la carrera de Clarke, circunstancia que aparentemente ha motivado su búsqueda deliberada de diversificación profesional hacia territorios narrativos totalmente distintos.
En una entrevista en el pasado en The Hollywood Reporter, la misma Clarke comentó en tercera persona lo que había sentido con el final de Game of Thrones.
«Creo que me llevará hasta mis 90 años poder ver objetivamente qué era ‘Juego de Tronos’, porque hay demasiado yo en ella», dijo Clarke en ese momento. «Tengo demasiadas reacciones emocionales para lo que Emilia, ella misma, estaba experimentando en ese momento mientras lo grabábamos. ¿Sabes a lo que me refiero? Veo una escena y pienso: ‘Ah, eso fue cuando [tal o cual cosa] pasó’, algo que no se veía en pantalla. Y creo que hay algo oportuno en las precuelas y en la continuación de la historia de ‘Juego de Tronos’ que está surgiendo ahora. Lo miro y pienso: ‘Vaya, sí.’ Así que lo veo solo con paz.»