WhatsApp está ultimando un profundo cambio en la forma en que los menores usan la app, con la introducción de un sistema de control parental basado en “cuentas secundarias”. Esta nueva modalidad permitirá que las cuentas de los hijos estén siempre vinculadas a una cuenta principal, gestionada por padres o tutores legales.
La función, detectada en la beta 2.26.1.30 de WhatsApp para Android, se articula en torno a una cuenta principal que configura y administra una cuenta secundaria específica para el menor. Desde esa cuenta principal, los adultos podrán controlar todos los ajustes de privacidad del perfil infantil: activar o desactivar el doble tick azul, limitar quién puede ver la foto de perfil, definir quién puede añadir al menor a grupos y, sobre todo, restringir quién está autorizado a enviarle mensajes o llamarlo.

WhatsApp mantendrá el cifrado de extremo a extremo incluso en este nuevo modo: los padres no podrán leer el contenido de los chats ni acceder a los mensajes que sus hijos envíen o reciban. No obstante, la plataforma contempla la posibilidad de ofrecer a los adultos cierta información agregada sobre la actividad de la cuenta, aunque aún no está claro qué métricas se mostrarán.
Este rediseño responde a una demanda creciente de herramientas específicas para menores y se alinea con las exigencias regulatorias sobre edad mínima y consentimiento parental en servicios digitales. En la mayoría de países, la edad mínima para abrir una cuenta de WhatsApp se sitúa en 13 años, pero puede ser mayor según la legislación local, por lo que las cuentas secundarias se plantean como solución intermedia para usuarios que todavía requieren supervisión adulta.
Las opciones de control parental se encuentran todavía en fase de desarrollo y pruebas internas, sin fecha de despliegue oficial. Sin embargo, la amplitud de cambios detectados en la beta sugiere que WhatsApp planea convertir este sistema en el estándar para el uso de la app entre menores en los próximos meses.