Los robots mejoran en ver, oír y moverse, pero el tacto siempre ha sido la pieza que faltaba. En el CES 2026, Ensuring Technology presentó un nuevo tipo de piel artificial que finalmente podría dar a los robots algo parecido a la de la sensibilidad humana, ayudándoles a sentir el mundo en lugar de simplemente chocar con él.
La última tecnología de detección táctil de la compañía está diseñada para ayudar a los robots a comprender la presión, la textura y el contacto de formas que van más allá de simples sensores táctiles. En el centro del anuncio hay dos productos llamados Tacta y HexSkin, ambos orientados a resolver un problema de larga duración en robótica.

Los humanos dependemos mucho del tacto para agarrar objetos, aplicar la cantidad adecuada de fuerza y adaptarse al instante cuando algo resbala. Los robots, en cambio, suelen operar con retroalimentación limitada. El objetivo de Ensure Technology es cerrar esa brecha recreando cómo la piel humana percibe y procesa el tacto.
Dando a los robots un sentido del tacto

Tacta es un sensor táctil multidimensional diseñado para manos y dedos robóticos. Cada centímetro cuadrado contiene 361 elementos sensores, todos datos de muestreo a 1000Hz, que según la compañía ofrece una sensibilidad comparable al tacto humano. A pesar de esa densidad, el sensor tiene solo 4,5 mm de grosor y combina sensores, procesamiento de datos y computación en borde en un solo módulo.
En el CES, Ensuring demostró una mano robótica completamente cubierta usando Tacta, con 1.956 elementos sensoriales distribuidos por los dedos y la palma, creando efectivamente una red completa de conciencia táctil.

HexSkin lleva la idea más allá escalando el tacto a superficies más grandes. Construido con un diseño hexagonal similar a una loseta, HexSkin puede envolver formas curvas complejas, lo que lo hace adecuado para robots humanoides.
Aunque estas máquinas ya ven y se mueven sorprendentemente bien, la mayoría sigue dependiendo en gran medida de la visión y sensores rígidos. Añadir un toque humano a través de piel artificial podría ser lo que finalmente haga que los robots se sientan un poco más humanos.