«A corto plazo, la IA destruirá muchos puestos de trabajo. A largo plazo, como cualquier otra revolución tecnológica, supongo que descubriremos cosas completamente nuevas que hacer». Esas fueron las palabras que dijo Sam Altman esta semana, en una entrevista que concedió al CEO de Axel Springer, Mathias Döpfner.
Un anuncio que deja de manifiesto que hay que seguir preparado para esta revolución tecnológica que ya está ocurriendo.
Por eso, y ante ese panorama, el mismo Altman ya está pensando cuál podría ser su próximo trabajo, si es que alguna vez la IA termina haciendo el suyo.
El CEO de OpenAI quiere ser agricultor.
«Tengo una granja en la que vivo parte del tiempo y realmente me encanta», dijo.
Antes de que ChatGPT despegara, Altman dijo que tenía más tiempo en la granja, donde solía «conducir tractores y recoger cosas», agregó.
Lo que hace que los humanos sean únicos no es nuestra «capacidad intelectual», dijo, es la forma en que nos cuidamos unos a otros. «Los humanos, la sociedad humana, tenemos tanta energía de personaje principal, realmente no nos importa que las máquinas sean más inteligentes que nosotros», señaló Altman. «Ya lo están».
Altman, quien recibió el Premio Axel Springer de este año, dijo la semana pasada en una entrevista con WELT, un diario nacional alemán, que espera que la IA supere la inteligencia humana para 2030.
«Ciertamente diría que para fines de esta década, para 2030, si no tenemos modelos extraordinariamente capaces que hagan cosas que nosotros mismos no podemos hacer, me sorprendería mucho», dijo al editor en jefe de WELT, Jan Philipp Burgard. «Además, si en 2026 no vemos una tasa de progreso similar a la que hemos visto en 2024 y 2025, también me sorprendería. Eso significa que para fines de 2026, esperaría modelos que, si los tuviéramos hoy, serían bastante sorprendentes».