Los audífonos más costosos valen $50,000 dólares

Sennheiser afirma haber hecho “los mejores audífonos del mundo”. Y hay que creerles a pesar de que vimos solo por un momento los nuevos Sennheiser Orpheus. Las especificaciones de este par de audífonos nos deja con la boca abierta.

Su nombre fue inspirado en los famosos Orpheus HE90 de los años noventa, que costaban $16,000 dólares. Esta nueva versión viene con un diseño de amplificación que complementa un sistema sónico que sobrepasa cualquier cosa que hayamos visto. El precio por esta obra de ingeniería es $50,000 dólares. Es decir que para comprarlos, debe gastar el mismo dinero con el que compraría dos audífonos WA 234 Mono de Woo Audio junto con un par de los audífonos de lujo Abyss 1266 Deluxe y un Kia Optima.

Por esa suma de dinero, tendrá acceso a una cantidad de características propias de un sofisticado sistema de audio. Los Orpheus están hechos de alrededor de 6,000 componentes individuales y vienen con un soporte de mármol Carrara, electrodos de oro vaporizado y cojines de felpa forrados en cuero. Los audífonos tienen drivers de electroestática, reconocidos por su excelente calidad y respuesta ultra rápida.

El sistema de energía pasa por dos niveles. El primero es un transistor o tubo con amperaje de 8 cuarzos de cristal que se ven en la base de mármol al ser prendidos los audífonos. La base de mármol no es solo un interesante toque estético, sino que también permite la disociación de los tubos para reducir el ruido de la estructura de origen.

El segundo nivel está directamente construido en los audífonos y está basado en una patente de un sistema de amplificación llamada “ultra high impulse”, que busca eludir que haya pérdida de energía entre el sistema de amplificación y los audífonos. En Sennheiser afirman que en este tipo de sistemas de amplificación, solamente un tercio de la energía generada es utilizada para crear sonido.

“Nuestra aproximación fue amplificar al voltaje alterno en los voltajes altos, no al inicio del cable sino donde realmente se requieren, directamente en los electrodos de cerámica de oro vaporizado ubicados en los audífonos” afirma Axel Grell, Administrador de Portafolio de la empresa. Para prevenir distorsiones, la amplificación pasa de poder clase A a clase AB en ciertas frecuencias, una distinción que hace que Sennheiser denonime su sistema coo un “Interesante amplificador clase A”.

El rango de frecuencia de los drivers que mide solamente tiene solo 2.4 micrómetros de espesor, tiene según la empresa entre 8Hz y 100 kHz, mucho más que la capacidad que tiene el pído del ser humano para reconocer el sonido. Sennheiser afirma que esto permite que todos los sonidos que los seres humanos podemos escuchar, esté libre de distorsiones. Los cables están construidos de cobre libre de oxígeno, bañados en una capa de plata, para proveer una óptima conducción eléctrica y a su vez envuelta en una capa de aislamiento.

Las opciones de conexión incluyen un puerto USB, enchufes balanceados y no balanceados e input óptico S/PDIF. La conversión de audio digital a análogo se maneja a través de un chip ESS Sabre ES9018, con un total de 8 DAC internos (cuatro por canal), con una resolución máxima de 32 bit/384 kHz. El sistema puede utilizar señales DSD, incluyendo 2.8 MHz y 5.6 MHz.

Solamente 6,000 audífonos serán lanzados al mercado a mediados del 2016, hechos en Alemania. Sennheiser está seguro de que ha diseñado un sistema único  que justifica el exorbitante precio de estos audífonos.

“Ningún otro sistema de reproducción de sonido es capaz de decepcionar a nuestros sentidos como lo hace el Orpheus, al crear la perfecta ilusión de estar directamente inmerso en el sonido”, afirma Daniel Sennheiser.