Phoebe Gates, hija menor de Bill Gates y cofundadora de Microsoft, quedó en el centro de una controversia relacionada con Phia, una startup de compras en línea que desarrolló junto con Sophia Kianni, su excompañera de estudios en Stanford.
La aplicación se presenta como una herramienta de compras asistida por inteligencia artificial. Su objetivo es ayudar a los usuarios a encontrar precios más bajos, descuentos y códigos promocionales en internet. Sin embargo, una investigación de Bloomberg, sostiene que Phia habría utilizado mecanismos para atribuirse comisiones por ventas que, en realidad, no había generado.

El punto central de la denuncia es una práctica conocida como cookie stuffing o “relleno de cookies”. En términos sencillos, se trata de insertar o activar un código de seguimiento en el navegador de una persona para que una empresa aparezca como responsable de una compra, aunque el usuario haya llegado a la tienda por otra vía.
El modelo de negocio de Phia depende precisamente del marketing de afiliados. Cuando una aplicación recomienda un producto y el usuario compra después de hacer clic en un enlace asociado, la tienda puede pagar una comisión. Para identificar quién derivó la venta, se utiliza una cookie o código de afiliado.
El problema aparece cuando una plataforma coloca su propio código sin haber influido realmente en la decisión de compra. En ese escenario, la empresa puede terminar cobrando por una transacción que otro sitio, creador de contenido o servicio sí ayudó a conseguir.
Cómo habría funcionado el mecanismo
Según las pruebas citadas por Bloomberg, el investigador independiente Ben Edelman y la compañía rival Capital One Shopping, la extensión de Phia podía abrir silenciosamente una pestaña en segundo plano durante el proceso de compra.
A través de esa acción, la herramienta habría inyectado su código de afiliado en el sitio del vendedor. El resultado era que el código de Phia podía reemplazar el identificador de otro referente y quedarse con el crédito de la venta.
Una forma fácil de entenderlo es imaginar una carrera en la que una persona acompaña al comprador hasta la tienda, le muestra el producto y le ayuda a decidir. Justo antes de pagar, otra compañía aparece, registra su nombre en la boleta y reclama la comisión. Eso es, en esencia, lo que los investigadores describen como un posible fraude de atribución.
La aplicación habría incorporado funciones capaces de activar cookies automáticamente, incluso en situaciones en las que el usuario no utilizaba un cupón de Phia. Una de ellas, identificada como “enable coupon auto drop”, habría permitido activar el código de afiliado en determinados sitios web.
Otra función presuntamente controvertida podía insertar una cookie cada dos horas si el usuario había interactuado anteriormente con la extensión en alguno de los 1.000 sitios más visitados. También se cuestionó un sistema que podía registrar un clic cuando la persona presionaba cualquier parte de la pantalla después de que apareciera una ventana emergente, incluso si solo intentaba cerrarla.
La contradicción que agravó el caso
La polémica aumentó debido a la diferencia entre la primera explicación pública de la empresa y las nuevas acusaciones.
El 8 de julio, representantes de Phia describieron el problema como un error de software. La compañía sostuvo que se había enterado de la situación durante las 24 horas anteriores y que había trabajado para solucionarla de inmediato.
Sin embargo, una investigación posterior de Bloomberg afirma que los ejecutivos de la compañía conocían el funcionamiento del sistema desde, al menos, siete meses antes. El informe menciona conversaciones internas de Slack en las que Phoebe Gates habría preguntado si las cookies se estaban activando en todos los sitios web, incluso cuando el comprador no terminaba utilizando un cupón.

La investigación también sostiene que las funciones cuestionadas no eran necesariamente un fallo accidental, sino características controlables desde un panel interno. En otras palabras, la discusión ya no se limita a determinar si existía un error técnico, sino a establecer si determinadas funciones fueron diseñadas, aprobadas o mantenidas deliberadamente.
De acuerdo con el reporte, Sophia Kianni también habría participado en conversaciones internas sobre la necesidad de mantener activas las cookies. Un ingeniero habría advertido que una de las prácticas podía incumplir las normas de cumplimiento, mientras que la cofundadora habría respondido que cualquier mecanismo que permitiera seguir activando esas cookies sería útil.
¿Phoebe Gates está acusada formalmente de fraude?
Hasta ahora, lo publicado describe acusaciones periodísticas y hallazgos técnicos, no una condena judicial contra Phoebe Gates. Es importante diferenciar entre que una investigación señale posibles irregularidades en una empresa y que un tribunal determine responsabilidades penales o civiles.
La controversia, no obstante, puede tener consecuencias comerciales importantes. Las redes de afiliación y las tiendas digitales suelen prohibir prácticas que alteren artificialmente la atribución de ventas. Además, según el reporte citado, Phia habría sido suspendida de Impact.com, una plataforma utilizada para gestionar programas de afiliados.
La empresa también habría enfrentado una caída considerable de sus ingresos después de desactivar la función cuestionada. El informe mencionado por Gizmodo habla de una reducción desde aproximadamente 80.000 dólares hasta un rango de entre 10.000 y 28.000 dólares. Phia negó que la caída se debiera exclusivamente a la eliminación de las cookies y rechazó la interpretación de que sus ingresos dependieran únicamente de esas prácticas.
La respuesta de Phia y lo que viene
Phia ha negado las acusaciones más graves y ha sostenido que la compañía cumple con las normas aplicables. Tras la controversia, la startup afirmó que eliminaría cualquier función que provocara atribuciones erróneas, revisaría las transacciones afectadas y devolvería a sus socios las comisiones relacionadas con ventas que no correspondieran.
Además, la empresa anunció la contratación de un responsable de cumplimiento normativo. La medida busca establecer controles internos para impedir que una situación similar vuelva a ocurrir.
El caso también pone bajo la lupa la rapidez con la que Phia logró convertirse en una startup de alto perfil. La compañía recaudó más de 40 millones de dólares y atrajo inversiones o respaldo de figuras conocidas como Khloé Kardashian, Sydney Sweeney, Hailey Bieber y Sheryl Sandberg, exdirectiva de Meta.
Por eso, el problema no afecta únicamente a la reputación de Phoebe Gates como heredera de una de las mayores fortunas del mundo. También plantea dudas sobre la transparencia de las startups respaldadas por celebridades, el uso de inteligencia artificial en el comercio electrónico y la dificultad que tienen los usuarios para saber quién recibe realmente una comisión cuando compran por internet.
La pregunta fundamental ya no es solo si Phia encontró mejores precios. Es si, en determinados casos, la aplicación habría intentado convencer a las plataformas comerciales de que una venta le pertenecía, aunque el usuario hubiera llegado a la tienda por otro camino.