La creatividad de los adolescentes no tiene límites cuando se trata de eludir los controles de acceso en plataformas digitales. Un reciente informe revela que los menores de edad están recurriendo a métodos cada vez más ingeniosos para sortear los sistemas de verificación de edad que las redes sociales y sitios web han comenzado a implementar con mayor rigor: desde el uso de redes privadas virtuales (VPN) hasta el robo sigiloso de las cuentas de sus padres, pasando por el uso de accesorios de disfraz frente a la cámara.
Sí, los bigotes falsos son parte de la historia. Según el reporte, algunos menores han intentado modificar su apariencia física frente a las cámaras de verificación de identidad para parecer mayores ante los sistemas automáticos de estimación de edad. Si bien estos intentos raramente engañan a los algoritmos más sofisticados, ilustran la determinación con la que los jóvenes enfrentan estas barreras.
En total, se encuestaron a 1.270 niños de entre 9 y 16 años y a sus padres, donde aproximadamente el 32% admitió haber evitado las comprobaciones de edad. El método tradicional de simplemente introducir una fecha de nacimiento falsa sigue siendo el más común. Otras incluyen usar el dispositivo o las credenciales de acceso de un adulto, activar una VPN y usar el ID de otra persona.
Más efectiva ha resultado la práctica de acceder con las cuentas de los padres u otros adultos del entorno, aprovechando que esas credenciales ya han superado los filtros de verificación. Este método es también uno de los más difíciles de detectar por parte de las plataformas, ya que el acceso se produce con datos legítimos.

El uso de VPN, aunque ampliamente discutido, parece ser menos frecuente de lo que se temía. Un estudio en el Reino Unido señaló que el porcentaje de menores que utilizan estas herramientas se ha mantenido estable en torno al 8% durante los últimos dos años, y que su uso principal no tiene relación con evadir controles de edad, sino con proteger la privacidad o acceder a contenidos de entretenimiento no disponibles en su región.
El fenómeno pone en evidencia que las soluciones puramente tecnológicas tienen un alcance limitado cuando no van acompañadas de educación digital en el hogar y en la escuela. La conversación entre padres e hijos sobre los riesgos en línea sigue siendo una de las herramientas más efectivas disponibles.