Una nueva y polémica práctica está ganando terreno en el ecosistema tecnológico: las startups que cierran están vendiendo sus archivos internos —incluyendo conversaciones de Slack, correos electrónicos y tickets de gestión como los de Jira— a laboratorios de inteligencia artificial, que los utilizan para entrenar a sus modelos con datos que reflejan cómo se trabaja realmente en una empresa.
Según un reportaje de Forbes, las compañías especializadas en el proceso de cierre de startups están aprovechando este nuevo mercado para ofrecer a los fundadores una última fuente de ingresos antes de liquidar definitivamente sus operaciones. Una de las plataformas que lidera este negocio es SimpleClosure, que lanzó recientemente un producto llamado Asset Hub, diseñado específicamente para ayudar a las empresas a identificar, valorar y licenciar sus datos, incluyendo comunicaciones internas, documentos y flujos de trabajo. La plataforma también se encarga de eliminar información de identificación personal antes de entregar los archivos.
El contexto detrás de esta demanda está en la evolución de los propios modelos de IA. Mientras los grandes modelos de lenguaje fueron entrenados inicialmente con datos públicos como libros, artículos periodísticos y páginas de Wikipedia, los nuevos agentes de IA requieren datos más complejos que simulen entornos laborales reales. Estos conjuntos se usan en los llamados «gimnasios de aprendizaje por refuerzo» (RL gyms), espacios simulados donde los agentes practican tareas cotidianas de oficina. Se estima que Anthropic llegó a discutir internamente invertir hasta 1.000 millones de dólares en este tipo de datos.
El auge de este mercado no está exento de críticas. Según Marc Rotenberg, fundador del Centro para la IA y la Política Digital, los problemas de privacidad son considerables, ya que las conversaciones vendidas corresponden a personas identificables cuyos datos se comercializan sin su conocimiento ni consentimiento. La organización ya envió una carta al Comité de Comercio del Senado de los Estados Unidos instando a la Comisión Federal de Comercio a reforzar su supervisión sobre las empresas que operan con inteligencia artificial.