En internet, pocas cosas se propagan más rápido que una promesa de “oro gratis”. Durante semanas, en foros, redes y grupos de privacidad corrió una idea a medio camino entre la broma y la conspiración: las cámaras de reconocimiento de placas Flock Safety —esas que han multiplicado su presencia en Estados Unidos y que algunos ven como símbolo de vigilancia masiva— escondían entre sus circuitos cantidades sorprendentes de oro, cobre y otros metales preciosos.
La fórmula era tentadora: bastaba con arrancar una cámara, desarmarla y revender el metal para ganar cientos de dólares. Nadie comprobó de dónde salía ese dato, pero la idea tenía un brillo irresistible.
La chispa de Google: cuando la IA “valida” la mentira
El rumor dejó de ser un chiste privado cuando Google, a través de su herramienta de IA Overview, comenzó a ofrecer respuestas que parecían confirmarlo.
Si alguien preguntaba “how much gold does a Flock camera have” (cuánto oro tiene una cámara Flock), la IA respondía con una seguridad inquietante: estos dispositivos contendrían entre 1 y 5 gramos de oro en sus circuitos, y entre 2 y 23 libras de cobre.

A los precios del oro, eso significaba que cada cámara podría valer hasta 650 dólares solo en metal precioso. El único problema: una cámara Flock completa pesa apenas unas 3 libras (unos 1,36 kilos).
La IA no solo repetía el rumor: lo revestía de autoridad. En la práctica, transformaba un meme de nicho en un “dato verificado” listo para copiar, pegar y compartir.
Google, según reportes, ha corregido después la respuesta. Ahora, el propio sistema advierte que esas cifras son falsas y proceden de “memes de internet y alucinaciones de IA”, no de hechos.
De la pantalla a la calle: el caso Winona
Mientras el rumor circulaba, en la vida real ya había un precedente: en varias ciudades estadounidenses, activistas y ciudadanos críticos con Flock habían cortado, pintado o arrancado cámaras como forma de protesta.
Pero el caso de Winona, Minnesota, encendió las alarmas. Entre el 29 de julio y el 1 de agosto, alguien —o varios alguien— cortaron los postes de todas las cámaras Flock de la ciudad.
Ocho cámaras desaparecieron en una sola operación. Los postes, aserrados casi a ras del suelo, aparecieron tirados en la maleza; las unidades, nunca.
El departamento de policía solo se dio cuenta cuando un oficial notó que ninguna cámara había registrado actividad en 24 horas.
La cuenta fue rápida: a unos 3.000 dólares por unidad, el pueblo se quedó con un agujero de 24.000 dólares en su red de vigilancia, sin sospechosos y con un debate abierto sobre privacidad, vigilancia y desobediencia.
Cómo la IA y las redes convierten el rumor en “realidad”
Lo que ocurrió con Flock no es un accidente aislado, sino un ejemplo de manual de cómo la desinformación moderna se construye en tres capas:
- Capa 1: El meme. Un contenido que mezcla medio verdad (las cámaras tienen circuitos con metales) y una exageración salvaje (cantidades que las harían “minas de oro”).
- Capa 2: La validación algorítmica. Cuando una IA de búsqueda responde con datos concretos, aunque estén mal, muchos usuarios perciben eso como un respaldo técnico.
- Capa 3: La acción offline. El rumor deja de ser texto y se vuelve acción: cámaras cortadas, vandalismo justificado, titulares que alimentan el ciclo.
En este proceso, la IA no actúa como un juez neutral, sino como un amplificador: toma conversaciones marginales y las devuelve al usuario con un tono de “informe objetivo”.
El delirio colectivo: ¿héroes populares o delincuentes?
El resultado es un escenario dividido. Para algunos, cortar cámaras Flock es un acto de resistencia contra la vigilancia masiva, casi un gesto de “héroe popular”.
Para otros, incluido el Departamento de Policía de Winona, es un delito que debilita la seguridad y deja a la ciudad más vulnerable.
La alucinación de IA sobre el oro no “causó” por sí sola el vandalismo —ya había un movimiento anti-Flock—, pero sí inyectó un nuevo combustible: la idea de que, además de un gesto político, había un “beneficio económico” oculto.
Lecciones de un rumor 2.0
Este episodio deja varias lecciones claras:
- La IA de búsqueda no es infalible. Sus respuestas pueden sonar seguras y estar mal fundamentadas, especialmente cuando se alimenta de fuentes dudosas o memes.
- La autoridad percibida importa. Un dato repetido por una herramienta de búsqueda tiende a aceptarse más rápido que el mismo dato en un hilo de Reddit.
- Lo online y lo offline ya están fusionados. Un rumor que nace en un chat puede traducirse en acciones físicas con costos reales para una comunidad.
Mientras tanto, en Winona, las cámaras siguen sin aparecer. Lo que sí queda es un caso de estudio sobre cómo una alucinación de IA y una fake news pueden mutar, mezclarse y transformarse en un delirio colectivo con consecuencias muy tangibles.