WhatsApp está probando una ampliación de su sistema de “mensajes temporales” con una modalidad pensada para comunicaciones sensibles: un temporizador llamado “After reading” (o “después de leer”) que eliminaría los mensajes poco después de que el destinatario los abra. Según la filtración atribuida a WABetaInfo, la función fue detectada en una versión beta de WhatsApp para Android (2.26.12.2) y todavía aparece como un desarrollo en curso.
La lógica del ajuste es clara: los temporizadores actuales están orientados a conversaciones que se quieren “limpiar” con el tiempo, pero no necesariamente sirven cuando se envían datos de uso inmediato, como códigos de verificación (OTP), direcciones o información privada que no debería quedar almacenada en el historial. Con “After reading”, el conteo se iniciaría en el momento en que el receptor lee el mensaje, y desde ahí comenzaría una cuenta regresiva de 15 minutos antes de borrarlo en ambos dispositivos, emulando la idea de un “auto-borrado” rápido.

La filtración también indica un mecanismo de seguridad adicional: si el destinatario no abre el mensaje, este caducaría después de 24 horas, evitando que quede “flotando” indefinidamente en el chat. Otro detalle relevante es que el funcionamiento no dependería del indicador de lectura (el doble check azul). Incluso si el usuario desactiva las confirmaciones de lectura, la app podría detectar igualmente cuándo se abrió el mensaje y activar el temporizador, según reportes que replican el hallazgo.
Conviene poner el anuncio en contexto. WhatsApp ya ofrece oficialmente la opción de mensajes que desaparecen con temporizadores de 24 horas, 7 días o 90 días, ajustables por chat y también como configuración predeterminada para nuevas conversaciones. Además, la plataforma ya había experimentado con mensajes de “ver una vez” para fotos y videos, lo que muestra una tendencia sostenida hacia funciones de comunicación efímera.
Dicho eso, la modalidad “After reading” no convertiría a WhatsApp en un entorno impenetrable. Las propias coberturas advierten que siempre existirán formas de conservar contenido (capturas de pantalla, copiar texto, fotografiar otra pantalla), por lo que la función apunta más a reducir el rastro accidental que a impedir cualquier registro deliberado. Si Meta decide liberarla, será un paso más en la carrera por la privacidad práctica: no la privacidad absoluta, sino la que evita que una conversación sensible quede expuesta meses después en un teléfono ajeno.