Elizabeth Holmes y Theranos, ¿el mayor fraude de Silicon Valley?

El temor a las agujas hizo que una joven Elizabeth Holmes pensara en una mejor manera de realizar exámenes sanguíneos. Así que, con ese objetivo en mente y solo 19 años, dejó sus estudios de Ingeniería Química en Stanford, en 2003, y fundó su startup Theranos.

La empresa emergente pretendía desarrollar una tecnología que pudiera diagnosticar cientos de enfermedades, como el cáncer y la diabetes, con un pinchazo en el dedo y unas gotas de sangre.

Elizabeth Holmes

El ascenso de Theranos y Holmes

En septiembre de 2009, Ramesh “Sunny” Balwani se unió como la mano derecha de Holmes y presidente de Theranos, quien era unos 20 años mayor que ella. Se conocieron en 2002 en un viaje a Beijing de la Universidad de Stanford.

En septiembre de 2013, una década después de fundar Theranos, Holmes decidió darla a conocer. La idea de la compañía era atractiva, así que llamó la atención de varios inversores, además de una junta de figuras políticas reconocidas y socios minoristas clave, quienes ofrecieron cientos de millones de dólares para la empresa.

Se dice que Holmes era segura de sí misma, además de ser capaz de presentar sus ideas de manera convincente, con lo que generaba la ilusión de que su tecnología revolucionaría al mundo. Es por eso que en Silicon Valley tuvo aceptación, donde era común sentirse atraído por las ideas vanguardistas sin importar si la tecnología es consistente.

Uno de los socios era Walgreens, compañía que anunció una asociación a largo plazo con Theranos. En ese momento se abrió la primera ubicación de su centro de bienestar en un local de Walgreens en Palo Alto. Allí los consumidores podían acceder al análisis de sangre de Theranos.

En diciembre de 2014, Theranos recaudó más de $400 millones de dólares, según The New Yorker. Además, se sumó otro inversor al proyecto: Larry Ellison de Oracle.

En 2015, Elizabeth Holmes fue catalogada como la “multimillonaria más joven del mundo que se forjó a sí misma” por la revista Forbes, después de que Theranos fuera valorada en $9,000 millones de dólares. También se decía que sería la próxima Steve Jobs, y estaba en el sexto lugar en la lista de los emprendedores sub-40 más ricos de Estados Unidos.

El secreto de Holmes

En efecto, la idea detrás de Theranos era interesante, pero el problema era que, junto a la compañía, Holmes no lograba hacerla funcionar. Y para ocultarlo, acudió al lugar común de la “receta secreta”, lo cual era entendible para el resto porque las compañías lo utilizaban como recurso para evitar que se copiaran las ideas.

Cuando los inversores, los medios y los políticos preguntaba por avances, demostraciones o explicaciones sobre cómo funcionaba, la gente de Theranos decía que era una tecnología tan protegida que ni siquiera podían probarla o analizarla. A los espectadores no les quedó más que confiar; nadie cuestionaba los dichos. Además, el secretismo generaba más expectación.

En julio de 2015, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) autorizó a Theranos a utilizar sus diminutos viales de extracción de sangre patentados para realizar un análisis de sangre. Con un pinchazo en el dedo, el objetivo era detectar el virus del herpes simple 1. Fue la primera y única aprobación para una prueba de diagnóstico.

El fin del sueño

Hasta ahí todo iba bien. Pero en octubre de 2015, una investigación del The Wall Street Journal por John Carreyrou reveló los agujeros en las pruebas y la tecnología de Theranos. Ese fue el principio del fin para Holmes, quien había construido una empresa a base de avances científicos falsos.

Carreyrou descubrió que la máquina de análisis de sangre de Theranos, llamada Edison, no podía dar resultados precisos, por lo que la compañía analizaba sus muestras mediante las mismas máquinas utilizadas por las empresas tradicionales de análisis de sangre.

Holmes salió en defensa de su “tecnología”, pero eso no fue suficiente. En julio de 2016, se le prohibió la participación en la industria de pruebas de laboratorio por dos años, y en octubre Theranos ya había cerrado las operaciones de su laboratorio y sus centros de bienestar.

Después del colapso de la empresa, los exempleados de Theranos hablaron de una intensa presión para retirar los comentarios públicos negativos o permanecer callados por completo. La empresa contrató abogados agresivos, costosos y muy activos para proteger la reputación de Theranos.

Fraude multimillonario

En 2018, Holmes fue acusada de participar en un plan de fraude multimillonario junto Balwani, el exdirector de operaciones de Theranos, con quien estuvo involucrada románticamente en su juventud. Tras esto, Holmes dejó el cargo de directora ejecutiva y la empresa cerró las operaciones por completo.

Además del caso penal, Holmes también ha estado involucrada en una serie de demandas civiles, que incluyen una en Arizona presentada por expacientes de Theranos, ya que recibieron análisis de sangre inexactos. Los abogados que la representan en el caso de Arizona dijeron a fines de 2019 que no les habían pagado durante más de un año, así que pidieron ser retirados del equipo legal de la antigua directora ejecutiva.

Con 37 años, Holmes enfrenta 12 cargos (dos de conspiración para cometer fraude electrónico y 10 cargos de fraude electrónico), hasta 20 años de prisión y una multa de $250,000 dólares por haber engañado a inversionistas, médicos y pacientes entre 2010 y 2016.

Tanto Holmes como Balwani se han declarado inocentes y son juzgados por separado. El juicio de Holmes se encuentra en desarrollo, mientras que el de Balwani está programado para comenzar en enero de 2022.

Recomendaciones del editor