Cajeros automáticos impenetrables gracias a Einstein

Los cajeros automáticos son una forma rápida y cómoda de obtener dinero en efectivo, sin embargo, no siempre es la más segura.

A medida que avanza la tecnología, cada vez vemos maneras más sofisticadas utilizadas por los ladrones para hackear estos aparatos y acceder así a las contraseñas ingresadas por los usuarios.

Por lo mismo, un grupo de investigadores de Canadá y Suiza propuso un sistema que permitiría fabricar cajeros automáticos superseguros.

Para esto, los científicos se basaron en la teoría de la relatividad del Albert Einstein; su intención es reemplazar el PIN por una suerte de juego mental que le permita al cajero automático comprobar que, en efecto, el usuario es el dueño de la cuenta a la que accede.

Para esto, los científicos optaron por la prueba de la tricoloreabilidad, que es un problema matemático de difícil solución que los teóricos han estudiado por muchos años.

cajero automatico

Este problema plantea la siguiente pregunta: ¿cómo se puede colorear un enorme mapa de formas con tres tonos de manera que los mismos colores nunca se toquen?

Los científicos proponen trasladar este concepto a los cajeros y sugieren entregarle a todos los usuarios un dispositivo que contenga un mapa coloreado único con una solución de tricolor preprogramada.

¿Cómo funcionaría?

Para sacar dinero, se conectaría el dispositivo a una toma externa del cajero, que sería en este caso el verificador.

La máquina consultaría al dispositivo del usuario y pese a la complejidad de la tricoloreabilidad, el aparato podría responder de manera inmediata porque ha sido programado para aquello.

Finalmente, el cajero verificaría la identidad y entregaría el dinero gracias a las respuestas correctas del dispositivo del usuario.

Los científicos incluso proponen la utilización de dos dispositivos para que el nivel de seguridad basado en los mapas de tres colores sea aún mayor.

“La idea que subyace es precisamente la misma que la de un policía que investiga y hace dos preguntas separadas a dos sospechosos en habitaciones diferentes para que no puedan comunicarse”, explican los investigadores.

“Si cuentan la misma versión de la historia, es un buen indicio de que están diciendo la verdad”.

De acuerdo con los expertos, la razón por la que los dispositivos no podrían comunicarse se basa en la teoría de la relatividad especial de Einstein y que supone, en otros aspectos, una limitación de la velocidad a la que viaja la información.

“Con la relatividad especial parece bastante razonable creer en esta suposición no computacional sino física de que la información no puede ir más rápido que la velocidad de la luz”, agregan los autores.

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