Samsung anunció que prohibirá las aplicaciones de sus televisores inteligentes que comparten la conexión a internet de los usuarios con terceros desconocidos, tras una investigación de seguridad que reveló riesgos de secuestro para millones de dispositivos. La medida surge después de que especialistas detectaran código oculto dentro de varias aplicaciones populares para Smart TV que operaba como parte de redes de proxis residenciales.
Cómo funciona el riesgo detectado
Los proxies residenciales permiten que el tráfico de internet de terceros circule a través de la conexión doméstica de un usuario sin su conocimiento explícito, lo que puede exponer al propietario del televisor a actividades ilícitas realizadas bajo su misma dirección IP. La investigación, publicada el lunes, ofrece una mirada poco habitual al interior de estas redes, que dependen justamente de aplicaciones instaladas en dispositivos cotidianos como los televisores inteligentes.
Tras ser contactada por periodistas para solicitar comentarios sobre el hallazgo, Samsung confirmó mediante un comunicado que ya había restringido el registro de nuevas aplicaciones que incorporen ese tipo de funcionalidades dentro de su plataforma de Smart TV. Un portavoz de la compañía surcoreana señaló textualmente que la empresa está implementando políticas estrictas a nivel de toda la plataforma, prohibiendo explícitamente los kits de desarrollo de software vinculados a proxies residenciales.
Identificación y eliminación de apps existentes
Samsung agregó que se encuentra trabajando activamente para identificar y eliminar todas las aplicaciones actualmente disponibles en su tienda que contengan estos componentes de riesgo. Aunque la compañía no detalló públicamente cuántas aplicaciones podrían estar afectadas ni cuáles serán retiradas en primer lugar, el compromiso apunta a una revisión integral del catálogo disponible para sus televisores inteligentes.
Este tipo de vulnerabilidades resulta particularmente preocupante porque los Smart TV suelen permanecer conectados de forma permanente a internet y, a diferencia de los teléfonos o computadoras, rara vez cuentan con soluciones de seguridad activas instaladas por los propios usuarios. La decisión de Samsung se produce en un contexto donde la seguridad de los dispositivos conectados del hogar gana cada vez más atención por parte de investigadores y reguladores, ante el aumento de casos donde el hardware doméstico termina siendo utilizado sin consentimiento para fines ajenos a su propósito original.