La NASA respaldó formalmente el desarrollo de un dron robótico capaz de descender y explorar cavernas subterráneas de la Luna mediante un sistema de propulsión alimentado por láser, un proyecto liderado por la empresa Stone Aerospace, con sede en Austin, Texas. La iniciativa recibió 175.000 dólares como parte de los 3,2 millones de dólares repartidos en julio a través del programa de conceptos avanzados innovadores de la agencia, conocido como NIAC Fase I.
El concepto, denominado Lunar Underground eXplorer o LUX, propone un vehículo que descenderá suspendido mediante un cable de fibra óptica conectado a un róver en la superficie lunar. Ese cable cumplirá tres funciones simultáneas: transmitir datos a alta velocidad a través de la roca, suministrar energía eléctrica al dron y generar impulso mediante un sistema de propulsión de gas frío potenciado por láser, sin generar contaminación en el entorno. Esta tecnología de transmisión de energía por fibra óptica, conocida como power-over-fiber, resulta clave para superar la ausencia de línea de vista directa entre el equipo y la superficie.
El objetivo inicial de la misión es el cráter de Mare Tranquillitatis, una abertura de aproximadamente 133 metros de profundidad ubicada a unos 400 kilómetros del sitio donde alunizó el Apolo 11. Datos de radar recolectados por el Orbitador de Reconocimiento Lunar en 2010, y analizados por geólogos italianos en 2024, confirmaron que esta abertura conduce a una red de cuevas subterráneas de gran tamaño.
La física líder del proyecto, Gilly Elor, exploradora experimentada de sistemas de cuevas terrestres como el Sistema Cheve en Oaxaca, México, advirtió que la misión enfrentará «desafíos serios», entre ellos la oscuridad total, la ausencia de navegación satelital y la necesidad de que el equipo no contamine el entorno para preservar la validez de las mediciones científicas. Según Elor, la tecnología desarrollada tiene además aplicaciones potenciales en la Tierra, como la transmisión continua de energía óptica a plataformas móviles terrestres, aéreas o submarinas.
«El estudio propuesto podría permitir la primera exploración de cuevas fuera del planeta», señaló Gilly Elor, responsable de física de Stone Aerospace, en un comunicado. «Además, nuestra tecnología tiene un amplio potencial de doble uso para aplicaciones terrestres, permitiendo la transmisión continua de energía óptica a larga distancia a plataformas móviles en tierra, en el aire o bajo el agua.»
Estas cavidades lunares, formadas por antiguos ríos de lava que se enfriaron dejando túneles huecos, son consideradas sitios ideales para futuras bases humanas debido a la protección natural que ofrecen contra la radiación cósmica bajo capas gruesas de regolito. El director de investigación avanzada de la NASA, Greg Stover, señaló que este tipo de proyectos representa el tipo de innovación disruptiva que la agencia busca fomentar en su hoja de ruta hacia la Luna y Marte.