La NASA ha compartido nueva información sobre la misión Artemis III, la próxima etapa del programa que busca devolver a los seres humanos a la Luna, aunque todavía quedan por resolver asuntos fundamentales para su desarrollo. A diferencia de lo que se anunció en un inicio, esta misión no contemplará un alunizaje, rol que fue reasignado a Artemis IV, prevista tentativamente para 2028.
El rediseño del programa fue anunciado por el administrador de la NASA, Jared Isaacman, quien en febrero de 2026 presentó una nueva hoja de ruta para el programa. Según ese plan, Artemis III —programada ahora para mediados de 2027— se centrará en pruebas de encuentro y acoplamiento en órbita terrestre baja, donde la nave Orion deberá maniobrar junto a los vehículos de aterrizaje comerciales desarrollados por SpaceX y Blue Origin: el Starship HLS y el Blue Moon, respectivamente.
Estas pruebas resultan críticas para el éxito del programa en su conjunto. Antes de intentar posarse en la superficie lunar, la NASA necesita verificar que los sistemas de propulsión, soporte vital y comunicaciones de los módulos de aterrizaje funcionan correctamente en el entorno espacial. Asimismo, la misión contempla la evaluación del traje espacial AxEMU, desarrollado por Axiom Space, que será el que usen los astronautas en futuros alunizajes.
Sin embargo, importantes decisiones aún están pendientes. Una de las más relevantes es la selección de la tripulación: la NASA no ha revelado quiénes serán los astronautas que volarán en Artemis III, y ha indicado que esos detalles se comunicarán más cerca de la fecha de lanzamiento. Igualmente, persiste la incógnita sobre cuál de los dos proveedores privados —SpaceX o Blue Origin— será el que finalmente acople con Orion durante esta misión de demostración.
El programa Artemis también ha abandonado el desarrollo de la Exploration Upper Stage (EUS) de Boeing, una costosa etapa superior del cohete SLS que fue descartada para simplificar y agilizar las operaciones. En su lugar, la agencia apuesta por una mayor cadencia de misiones, con al menos un alunizaje anual proyectado a partir de 2028, tomando como punto de partida la misión Artemis IV y su destino al Polo Sur lunar, donde la presencia de hielo de agua abre la posibilidad de establecer bases permanentes en el futuro.
Con este nuevo enfoque, la NASA busca construir una infraestructura espacial más robusta y sostenible, sin precipitar pasos que puedan comprometer la seguridad de las tripulaciones. El camino de regreso a la Luna será más largo de lo esperado, pero, según la agencia, también más sólido.