En un mundo donde el streaming lo domina todo y la resolución 4K es apenas el estándar mínimo aceptable, un director sudafricano decidió lanzar su primer largometraje exclusivamente en formato VHS. No como un experimento irónico ni como una estrategia de marketing, sino como una declaración filosófica sobre el arte, la imperfección y lo que significa ser humano.
El filme se llama This Is How the World Ends y es la ópera prima de Robert Dos Santos, un realizador que abandonó una exitosa carrera como abogado después de ser amenazado con un arma en múltiples ocasiones en Sudáfrica en el lapso de apenas un par de meses. «Me di cuenta de que voy a morir algún día», declaró Dos Santos al periódico The Guardian, «y si voy a morir, más vale que haga algo que realmente disfrute con pasión». Ese algo fue el cine.
La película fue presentada en el mercado del Festival de Cannes, donde generó considerable atención, en gran parte por la rareza de su formato de distribución. Según los reportes, se trata del primer lanzamiento directo a VHS en aproximadamente dos décadas, desde que A History of Violence (2005) fue la última producción en adoptar ese soporte.
Las razones de Dos Santos van mucho más allá de la nostalgia. El director argumenta que quiere que solo las personas que genuinamente deseen ver su película hagan el esfuerzo de conseguir una cinta, una lógica que recuerda a las ediciones de tiraje limitado en el mundo de la música independiente. Pero, más profundamente, sostiene que el formato VHS refleja los temas de la película y su propia visión del arte: «Es un film hecho por humanos para humanos. Quiero que la gente sienta algo imperfecto, porque el VHS no es un medio perfecto».
Las imperfecciones propias del formato —el parpadeo de las imágenes, las líneas de estática descendente, el sangrado de colores— son, en su visión, una metáfora de la condición humana. Frente a la hiperrealidad del video digital moderno, la textura analógica del VHS introduce una calidez que, paradójicamente, se siente más cercana a la experiencia de vivir. Dos Santos también expresó su rechazo a la inteligencia artificial generativa, contrastando deliberadamente las limitaciones que se impone a sí mismo con la lógica de «escribe un texto y obtienes cualquier cosa» que caracteriza a esas herramientas.
El único inconveniente para los curiosos: las copias disponibles ya están agotadas. Un problema muy del siglo XX que, en 2026, se vuelve entrañablemente especial.