Halloween: ¿por qué nos gusta tanto jugar con el miedo?

¿Por qué a tantas personas les gustan las películas de terror? ¿Por qué otros se divierten contando historias de miedo o visitando las casas embrujadas de los parques temáticos?

A días de Halloween, una investigación danesa, publicada por la Asociación para la Ciencia Psicológica de Estados Unidos, revela las causas.

Afirma que el horror nos entretiene cuando éste desencadena en nosotros una respuesta física, medida por cambios en la frecuencia cardíaca.

Pero esta diversión se acaba si el miedo es demasiado como para abrumarnos.

Esa delgada línea entre la diversión y una experiencia desagradable puede variar de persona a persona.

Los investigadores llevaron a 110 voluntarios a una casa embrujada que forma parte de un parque temático en Velje, Dinamarca. Les denominaron el Equipo de Investigación del Horror. Colocaron a cada participante un monitor de frecuencia cardíaca, que registraba datos en tiempo real mientras caminaban por la atracción.

La casa embrujada de casi 50 habitaciones produjo una experiencia de terror de acción real inmersiva e íntima. Se utilizó una variedad de tácticas de miedo para asustar a los invitados, incluidas las apariciones repentinas de zombis y otras abominaciones monstruosas.

Los investigadores también estudiaron a los participantes en tiempo real a través de monitores de circuito cerrado. Esto les permitió realizar observaciones de primera mano. Posteriormente, codificadores independientes analizaron el comportamiento y las respuestas de los voluntarios.

Después de la experiencia, los participantes evaluaron su nivel de miedo y disfrute. Al comparar estas experiencias autoinformadas con los datos de los monitores de frecuencia cardíaca y las cámaras de vigilancia, los investigadores pudieron comparar los elementos de la atracción relacionados con el miedo y el disfrute en los niveles subjetivos, conductuales y fisiológicos.

“Al investigar cómo los humanos obtienen placer del miedo, encontramos que parece haber un ‘punto óptimo’ donde el disfrute se intensifica. Nuestro estudio proporciona algunas de las primeras pruebas empíricas sobre la relación entre el miedo, el disfrute y la excitación física en las formas recreativas del miedo”, señala Marc Malmdorf Andersen, investigador del Interacting Minds Center de la Universidad de Aarhus y autor principal del artículo.

“Si la gente no está muy asustada, no disfruta tanto de la atracción, y lo mismo sucede si está demasiado asustada. En cambio, parece ser el caso de que una cantidad justa de miedo es fundamental para maximizar el disfrute”, añade.

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