Un canal de YouTube realizó una prueba de batería en dos versiones del Galaxy S26. Mismo teléfono, mismas tareas, mismas condiciones, pero la única diferencia era el chip interior. ¿La diferencia? Resultó valer casi tres horas de tiempo en pantalla.
Android Addicts realizó una prueba de batería en dos unidades Galaxy S26 lado a lado: una impulsada por el Exynos 2600 (disponible en algunos mercados asiáticos) y otra por el Snapdragon 8 Elite Gen 5 (disponible en Estados Unidos).
¿Qué tan grave es?
El canal realizaba tareas idénticas en los teléfonos, incluyendo llamadas, grabación de vídeo 4K, navegación, streaming, benchmarks de videojuegos y uso de redes sociales. Aunque no es necesario hacer todas estas tareas a diario en un smartphone, pruebas como estas suelen cargar mucho el dispositivo, drenando la batería.
Para obtener los mejores resultados posibles, ambos teléfonos tenían el Wi-Fi apagado y el 5G activo en todo momento. ¿El resultado? El S26 equipado con Snapdragon duró 9 horas y 26 minutos, mientras que la variante Exynos duró 6 horas y 48 minutos, una diferencia de casi el 28% o dos horas y media de uso real.
El Galaxy S26 con motor Exynos ni siquiera llegó a la sección de la prueba de batería en Instagram y Amazon Prime Video, dejando a la unidad Snapdragon para seguir adelante.

¿Por qué el propio chip de Samsung está perdiendo frente al de Qualcomm?
La respuesta corta: calor y hambre. El chip Exynos 2600 consume alrededor de 30W bajo carga máxima, aproximadamente un 40% más que el techo máximo de 21W del Snapdragon 8 Elite Gen 5, para casi la misma salida multinúcleo.
Esos picos de potencia generan calor, que es enemigo de la eficiencia del chipset, y la consiguiente caída de eficiencia aumenta el consumo de batería. Durante la codificación de vídeo, especialmente en el Galaxy S26 con motor Exynos, comenzó a sobrecalentarse, reduciendo aún más su tiempo de ejecución.
Ahora, para ser justos, el Exynos 2600 sigue teniendo el derecho a presumir como el primer chip GAA de 2nm del mundo. Sin embargo, ahora mismo, parece que la insignia está funcionando mejor para el marketing que para el rendimiento real y real.

La diferencia no afecta a los compradores del Galaxy S26 en Estados Unidos. Sin embargo, para personas de otros mercados (como yo), la prueba de consumo de batería duele, poniendo de manifiesto la brecha que aún existe entre los últimos procesadores de smartphones de Samsung y Qualcomm.