Los teléfonos móviles se han convertido en una extensión de la vida cotidiana. Están presentes en la comunicación, el trabajo, el entretenimiento y prácticamente todas las actividades diarias. Más que un lujo, hoy representan una necesidad impulsada por la conectividad permanente y el avance tecnológico.
Cada mes, millones de dispositivos son reemplazados en todo el mundo. Mientras algunos usuarios optan por adquirir modelos nuevos, otros prefieren alternativas más económicas o sostenibles, como celulares reacondicionados o de segunda mano que continúan su ciclo de vida en nuevas manos.
Este fenómeno no solo responde a una decisión de consumo, sino también a una preocupación creciente por el impacto ambiental. De acuerdo con diversas organizaciones del sector tecnológico, la rápida renovación de dispositivos contribuye significativamente al aumento de residuos electrónicos (RAEE), que, sin una correcta gestión, pueden terminar contaminando ecosistemas y afectando la salud humana. Frente a este escenario, cada vez más países impulsan regulaciones y políticas orientadas al reciclaje, la reutilización y la economía circular.
Sin embargo, optar por un teléfono reacondicionado también implica ciertos riesgos que no siempre son evidentes.
La otra cara de los teléfonos reacondicionados
Uno de los principales problemas al utilizar un dispositivo de segunda mano es la posible falta de soporte del fabricante. Esto significa que el equipo podría no recibir actualizaciones de software o parches de seguridad, dejando vulnerabilidades abiertas que pueden ser explotadas por ciberdelincuentes.
A esto se suma el riesgo de que el dispositivo haya sido previamente comprometido. El propietario anterior pudo haber instalado aplicaciones maliciosas —ya sea de forma intencional o accidental— que permanezcan ocultas en el sistema. En estos casos, el nuevo usuario podría enfrentar desde robo de información personal hasta accesos no autorizados a cuentas bancarias o servicios digitales.
“Para evitar estas situaciones debemos estar atentos a estos factores. Si bien aportar en el reciclaje de dispositivos y ayudar al medioambiente es una noble iniciativa, siempre hay que ser cuidadoso y restaurarlo a la configuración de fábrica y así no arrastrar datos anteriores que podrían afectar el uso”, explica David González, investigador de Seguridad Informática de ESET Latinoamérica.
Desde la industria de la ciberseguridad advierten que, si bien reutilizar dispositivos es una práctica positiva para el medioambiente, es fundamental tomar precauciones antes de comenzar a utilizarlos.
Cómo usar un celular reacondicionado de forma segura

Para reducir los riesgos y garantizar una experiencia segura, expertos recomiendan seguir una serie de buenas prácticas básicas:
- Realizar un restablecimiento de fábrica completo para eliminar cualquier dato del usuario anterior, incluyendo archivos, cuentas y configuraciones.
- Actualizar el sistema operativo y todas las aplicaciones a sus versiones más recientes, además de activar las actualizaciones automáticas.
- Estar atento a comportamientos inusuales como anuncios emergentes, apps desconocidas, bajo rendimiento o consumo excesivo de batería.
- Instalar una solución de seguridad móvil de un proveedor confiable y ejecutar un análisis completo del dispositivo.
- Eliminar aplicaciones innecesarias para reducir posibles puntos de vulnerabilidad.
Adoptar estas medidas permite aprovechar los beneficios económicos y ambientales de los teléfonos reacondicionados sin comprometer la seguridad digital. En un contexto donde la sostenibilidad y la protección de datos son cada vez más relevantes, el equilibrio entre ambos factores resulta clave al momento de elegir un nuevo dispositivo.