Se puede entrenar el cerebro para evitar el mareo por movimiento

La gran mayoría de los pasajeros que viajan en automóvil han experimentado alguna vez el mareo por movimiento o cinetosis. Cualquier persona puede sufrirlo, pero es más común en niños y mujeres embarazadas.

Este fenómeno se da cuando el cerebro recibe señales que no coinciden. Por ejemplo, cuando lees en tu teléfono mientras viajas en bus, tus ojos están enfocados en algo que no está en movimiento. Sin embargo, el oído interno percibe el movimiento del vehículo. Ahí, en esa contradicción de señales, nace el mareo por movimiento, explican en MedlinePlus.

Ahora con el advenimiento masivo de los automóviles autónomos —que no necesitan de conductor—, el número de pasajeros aumentará. ¿Cómo hacer entonces para que esos viajes sean más placenteros y productivos, y que los ocupantes no experimenten cinetosis?

Una investigación de la Universidad de Warwick, Inglaterra, señala que se puede reducir el mareo por movimiento a la mitad si se utilizan ejercicios de entrenamiento visoespacial para entrenar el cerebro, informó EurekaAlert.

Los científicos hicieron que una decena de individuos participaran en pruebas tanto en un simulador de conducción (WMG 3xD) como en la carretera. Debían hacer actividades como leer un libro, ver una película o consultar el celular.

La cinetosis basal se midió por primera vez durante el viaje inicial, utilizando una serie de cuestionarios validados previamente, para informar la gravedad de los síntomas.

También se utilizó una escala rápida de mareo por movimiento para capturar los síntomas en tiempo real. Se pidió a los participantes que calificaran el fenómeno cada minuto en una escala de 0 a 20 considerando las náuseas, el malestar y los problemas estomacales.

Después de la primera prueba, los participantes debieron realizar 15 minutos diarios de tareas de entrenamiento visoespacial con lápiz y papel. Los efectuaron durante 2 semanas.

Entre los ejercicios, habían prueba de rotaciones mentales de Vandenberg y Kuse con imágenes tridimensionales. Debían identificar, entre tres imágenes, cuál era el dibujo original recién rotado.

También tuvieron que realizar tareas de plegado de papel y comprender patrones espaciales.

Después del período de entrenamiento, los mismos participantes tomaron parte en otra evaluación de mareo por movimiento y se registró que éste se redujo en un 51 por ciento en el simulador de conducción y en un 58 por ciento en la prueba en carretera.

“Ser capaces de reducir la susceptibilidad personal de un individuo al mareo mediante el uso de tareas simples de entrenamiento cerebral es un gran paso adelante en el desarrollo de futuros sistemas de transporte, incluidos los vehículos autónomos. El mareo por movimiento ha sido, durante mucho tiempo, una limitación significativa para las opciones de transporte de muchas personas y esta investigación ha mostrado un nuevo método para abordar esto”, destaca el doctor Joseph Smyth, de la Universidad de Warwick.

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