En plena carrera por dominar el mercado de los asistentes de inteligencia artificial, Google dio un paso agresivo para seducir usuarios de otros chatbots: Gemini ahora puede importar tanto el historial de conversaciones como los llamados “recuerdos” personales desde servicios rivales como ChatGPT y Claude. La compañía presenta esta función como una herramienta de “cambio” que busca derribar el principal obstáculo a la hora de probar una nueva IA: partir desde cero.
El sistema se basa en dos herramientas clave: “Import Memory” e “Import Chat History”. La primera se enfoca en trasladar datos personales relevantes, como intereses, relaciones, preferencias recurrentes o información biográfica básica, mientras que la segunda apunta a la importación masiva de conversaciones pasadas. El objetivo es que Gemini pueda entender rápidamente quién es el usuario y cómo interactúa, sin requerir semanas de uso para afinar el contexto.

Para la memoria, el flujo es relativamente sencillo: Gemini entrega un prompt predefinido que el usuario debe copiar en su chatbot actual. Esa otra IA genera un resumen de preferencias y rasgos clave, que luego se pega en Gemini para integrarlo como memoria persistente. Con eso, el asistente de Google puede reconocer desde el nombre de un hermano hasta la ciudad donde creció el usuario, o los temas que más le interesan. En cuanto al historial, el mecanismo implica exportar los chats en un archivo .zip, de hasta 5 GB, para subirlo a Gemini, con un máximo diario de varios archivos por persona.
Google enmarca esta estrategia como una respuesta al “lock-in” de ecosistemas de IA, donde los usuarios quedan atrapados en una única plataforma debido al costo de reconstruir su contexto personal. Con más de 750 millones de usuarios mensuales reportados recientemente para Gemini y competidores como ChatGPT reclamando cientos de millones de personas activas, la facilidad para migrar datos se vuelve un factor competitivo central.
La compañía también subraya que los usuarios mantienen control sobre qué información trasladan y pueden revisar o borrar memorias después de importarlas. Sin embargo, la posibilidad de mover tanta información sensible entre servicios reabre el debate sobre privacidad, manejo de datos y transparencia en los modelos de IA, temas que probablemente acompañarán a estos “conmutadores” de chatbots a medida que se masifiquen.