Ingeniero mexicano reconocido como uno de los innovadores del año

A medida que se pone más de moda la utilización de pulseras, brazaletes o relojes como extensión del teléfono inteligente, Marco Antonio Trujillo, un ingeniero de 25 años egresado del Instituto Tecnológico de Monterrey (México), ha llevado la tecnología vestible más allá de las estadísticas o de mensajes de correos para crear una pulsera con el propósito específico de ayudar a las personas discapacitadas visualmente a navegar entre obstáculos.

El proyecto de crear la Sunu Band, que es el nombre con que ha sido bautizada la pulsera, nació como parte del servicio social que ofreció en  2012 en la Escuela de Niñas Ciegas de Guadalajara para obtener su grado de ingeniería electromecánica.

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La pulsera se basa en un sistema de eco similar al utilizado por los murciélagos y delfines, emitiendo ondas sonoras de alta frecuencia (no audibles por los humanos) y que rebotan después de golpear un objeto. Mediante un sensor de proximidad calcula la distancia y que  a su vez es enviada al usuario utilizando vibraciones que aumentan de frecuencia cuanto más cerca se encuentre del objeto.

“El funcionamiento es como el de un sensor de proximidad, pero con vibración en vez de sonidos”, explica Trujillo. “La pulsera se puede utilizar tanto en interiores como al aire libre y tiene un alcance de 14 pies, se lleva en la muñeca de la mano contraria a la que el invidente utiliza para el bastón. Ligeros movimientos de muñeca permiten enfocar el cono de ultrasonidos, como si se tratase de una linterna. El dispositivo emite y muestrea el eco 30 veces por segundo y produce una vibración de mayor o menor intensidad según la cercanía del objeto que lo produzca. De esta manera la persona ciega puede interpretar las vibraciones y orientarse respecto a los objetos que le rodean.”

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Su éxito en México ya trascendió las fronteras, y Trujillo fue galardonado en el 2015 como uno de los “Innovadores menores de 35 años” que premia la prestigiosa revista MIT Technology Review perteneciente al pretigioso instituto MIT de Boston.

Recientemente se unió a Cuauhtli Padilla, otro ingeniero egresado del Instituto Tecnológico de Monterrey y colaborador de su proyecto original, Fernando Albertorio un invidente especializado en el desarrollo de tecnología sensores y Fabiola Suarez una experta en negocios para fundar Sunu, una compañía que busca mediante una campaña de financiación colectiva en Indigogo encontrar unos  $50,000 dólares para lanzar la fabricación a nivel comercial en los EE.UU.

Las primeras unidades serán distribuidas a mediados del 2016, y se estima que cada unidad costará unos $250 dólares y estarán acompañadas de “Sunu Tag”, una pequeña unidad que se puede adherir a llaves u otros objetos para facilitar su localización.