¿Podrían hackear nuestros votos en noviembre?

¿Tienes fe en la mecánica de votación y de recuento? No es una novedad por la integridad electoral. Los casos de votos mal contados o de personas fallecidas que votan muy temprano y con frecuenta se remontan a través de la historia.

La seguridad, cuestionable, de los mecanismos físicos de votación llegó a su punto más álgido en el 2000, cuando el ganador de las elecciones presidenciales de los EEUU colgaba, literalmente, de las esquinas de los llamados “chad” en las papeletas de tarjetas perforadas en el estado de Florida.

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Sin embargo, las papeletas incorrectamente perforadas no es ahora lo que más preocupa, sino la piratería, sobre todo desde que la agencia de inteligencia de los Estados Unidos ha determinado que al parecer, los rusos fueron los responsables del la intrusión en el sistema informático del Comité Nacional Demócrata (DNC), según The Washington Post.

El FBI sigue trabajando en el hackeo de la DNC. Mientras, WikiLeaks continúa con la publicación de información secreta, fugas de noticias y otros datos que recibe a través de fuentes conocidas y anónimas. Por ejemplo, en la primera sesión del DNC, WikiLeaks dio a conocer un base de datos de correos electrónicos privados de Hillary Clinton, así como mensajes de correos electrónicos y correos de voz hackeados desde el Comité Nacional Demócrata (DNC).

Desvelar la búsqueda y distribución de datos es una cosa -embarazosa y peligrosa-, aunque las violaciones de datos puede ser sólo la punta del iceberg. Si los equipos de hackers en Rusia, Corea del Norte y otros países están, en gran medida, involucrados en el espionaje informático a los Estados Unidos, la preocupación se traslada a la protección de un sistema vital para la identidad de nuestra nación: la cabina de votación.

Un obstáculo para una votación centralizada y para los protocolos de seguridad de datos es que diferentes estados utilizan diferentes tecnologías para votar. La descentralización hace la supervisión federal del sistema de votación difícil, si no imposible. De acuerdo con un artículo de Politico publicado en septiembre de 2015, para las elecciones de 2016, un total 43 estados tienen máquinas de votación electrónicas que tienen, al menos, 10 años de edad. En 2014, la Junta de Elecciones de Virginia retiró algunas máquinas de votación en 30 condados para evitar problemas de seguridad.

Las máquinas de votación de palanca mecánica ya no se utilizan. De acuerdo con Ballotpedia, que enumera los equipos de votación por estado, ningún estado ha utilizado una palanca mecánica en una elección desde 2010.

La mayoría de estados utilizan actualmente papeletas de votación de escaneo óptico, sistemas DRE (registro electrónico directo) con y sin papel, dispositivos y sistemas de marcado de votación (muy utilizados por los votantes discapacitados), así como sistemas de votación con tarjetas que se computarán de forma manual o escaneadas por ordenador. Así que, con suerte, el próximo 8 de noviembre, todos los sistemas de votación -de los más débiles a los más seguros- estarán protegidos por lo que nuestros votos se contarán correctamente.