¡Atención! Nunca conectes una memoria USB que recibas por correo

Las encuestas recientes sugieren que a un buen número de personas les resulta difícil resistirse a conectar en su ordenador una memoria USB que se hayan encontrado, por lo que no es de extrañar que los hackers utilicen esta vía para propagar malware.

La Policía de Australia ha informado esta semana acerca de un número de unidades de almacenamiento diminutas que se han hallado en los buzones de los residentes de un suburbio de Melbourne.

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Fruto de la curiosidad algunas destinatarios han vivido en primera persona el coste que supone conectar un elemento de este tipo a un ordenador sin saber qué hay dentro ni de dónde procede. Sin ofrecer muchos más detalles, la Policía ha descrito el contenido de las memorias USB como “extremadamente perjudicial” y ha añadido que los residentes que las conectaron a sus ordenadores experimentaron “problemas serios”.

Todavía no se sabe quién está detrás de estas misteriosas entregas. Pero lo que sí esta claro es que la curiosidad no siempre es buena compañera.

Un estudio elaborado en los Estados Unidos a principios de este año concluyó que casi la mitad de las 297 memorias USB colocadas al azar en un campus universitario se conectaron a diferentes ordenadores.

Por ello, los piratas informáticos utilizan estos dispositivos como una vía más para infectar ordenadores y hackearlos. Los cargan con malware que infecta el sistema sin conocimiento del usuario. Además, este malware podría acceder a cierta información personal que se encuentre en el ordenador o bloquear el equipo hasta que se haya pagado una especie de rescate.

También podría contener software malicioso que una vez activado puede leer las pulsaciones del teclado, dando acceso a los nombres de los usuarios y a sus contraseñas, así como a otras informaciones sensibles.

De cualquier manera, conectar una memoria USB que se encuentra en cualquier sitio a un ordenador personal – ya sea por curiosidad o con la esperanza de descubrir quién es su propietario para devolvérsela– no vale realmente la pena. Y si esa memoria aparece en tu buzón de correo … El único lugar al que deberías dirigirte es al cubo de la basura para deshacerte de ella sin dudarlo.