¡Cuidado! Los antibacteriales pueden hacernos más mal que bien

Si usas regularmente un producto antibacterial, tal vez valdría la pena que consideraras el uso de algún jabón u otro gel en su lugar.

Pero, ¿por qué? Un nuevo informe sugiere que los ingredientes “antibacteriales” que se encuentran en muchos productos, pueden no ser de tanta ayuda como creemos.

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De hecho, con la falta de consenso sobre su efectividad, las preocupaciones están creciendo acerca de que estas sustancias puedan dañar el medio ambiente y ayudar a crear las superbacterias que probablemente sean uno de nuestros mayores desafíos médicos en el futuro.

Un antimicrobiano es cualquier agente que mata o inhibe el crecimiento de microorganismos como las bacterias.

Es por eso que el gobierno federal los considera un pesticida, aunque son más comúnmente conocidos por su inclusión en los jabones de manos, cuyos fabricantes afirman que puede ayudar a prevenir la propagación de enfermedades infecciosas.

Sin embargo, como explica el informe de Perkins + Will y la Healthy Building Network (a través de Fastcodesign), no hay evidencia real que sugiera que estos productos realmente tengan mucho efecto a la hora de mejorar la salud de las poblaciones.

En realidad, estos productos sólo previenen la acumulación de bacterias y otros microbios en los propios productos y no hacen mucho para limitar la propagación de bacterias en otras superficies.

Uno de los efectos antimicrobianos podría, sin embargo, contribuir a la resistencia a los antibióticos. También hay alguna sugerencia que apunta a que algunos agentes antibacteriales podrían tener un impacto negativo en la salud humana, como interrumpir la función hormonal.

Además, si terminan en el suministro de agua, también podrían ser responsables de la mutación y la muerte de embriones de pescado y podrían incluso afectar a la cadena alimentaria, ya que son liposolubles.

Esta es la razón por la que el informe y las organizaciones que hay detrás de él ahora están sugiriendo que los edificios ya no incorporen productos que afirmen tener una función antibacterial o antimicrobiana, afirmando que en el mejor de los casos no hacen mucho para detener la propagación de bacterias y otros microbios y, en el peor, pueden tener varios efectos negativos.

Asimismo, no hay que olvidar que existen otros métodos para matar las bacterias que se están explorando, también.