Construyen una mano artificial tan ágil que parece de verdad

Las máquinas podrían hacerse con algunos puestos de trabajo en Wall Street y en determinadas fábricas, pero no todos los empleados deben preocuparse por la automatización. Hay algunos trabajos que los robots, simplemente, no pueden hacer, como cualquier tarea que exija, por ejemplo, ser sensibles al tacto.

Por lo tanto, aunque las máquinas puedan analizar los mercados de valores y colocar las piezas de un SUV, pocas pueden sostener un lápiz o girarlo para obtener un mejor agarre. Y menos aún pueden aprender por sí solas estos trucos.

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Sin embargo, un equipo de investigadores de la Universidad de Washington (UW) han desarrollado una mano artificial gracias a la robótica y la inteligencia artificial, que va un paso más allá. Seguramente, sea la mano artificial más  sofisticada que jamás se haya creado. En un vídeo difundido por el Movement Control Laboratory de la UW, esta mano muestra su impresionante habilidad contando con sus dedos a una velocidad inhumana.

Una parte del vídeo creada con animación también representa una mano –impulsada por algoritmos de aprendizaje automático– que consigue girar y voltear un objeto para conseguir un mejor agarre. “La manipulación de las manos es uno de los problemas más difíciles que necesita resolver el mundo la robótica”, asegura el estudiante de doctorado de la Universidad de Washington y autor principal de este proyecto, Vikash Kumar.

“Una gran cantidad de robots hoy en día cuentan con unos brazos que pueden realizar varios movimientos, pero con una mano, sin embargo, es muy simple a modo de garra o pinza”, añade.

Sin embargo, las manos robóticas y simuladas que ha creado la Universidad de Washington son de todo, menos simples. Pero este sistema desarrollado cuesta cerca de $ 300,000 dólares y necesita un par de años para desarrollarse. Además, cuando se conectó esta mano con los modelos de aprendizaje automáticos, el robot no pudo girar objetos con tanta gracia como aparece en la simulación.

Aunque la esperanza es lo último que se pierde. Y con cada intento que se realiza con esta mano, la máquina aprende los algoritmos de aprendizaje automático para perfeccionar los modelos simulados. En este proceso, la mano aprende cómo manipular mejor algunos objetos que le resultan familiares. Y pronto los investigadores de la UW esperan ampliar este aprendizaje para que la mano que han creado pueda manipular objetos nuevos por su cuenta.