¿Puede la energía eléctrica de una rosa cargar una batería?

A casi todas las personas les gustan las flores, y las rosas en particular han estado siempre entre las favoritas. Pero ¿qué tal si además de solo perfumar el ambiente podrían también ayudarte a recargar la batería de tu teléfono?

Encontrar nuevas formas de almacenar y liberar de energía eléctrica es un campo creciente de investigación, especialmente en esta época en la que los dispositivos portátiles forman parte de nuestra vida diaria, y tener alternativas o fuentes de energía para recargar las baterías se ha convertido en una necesidad.

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Esa posibilidad está siendo explorada actualmente por científicos del Laboratorio de Electrónica Orgánica de la Universidad Sueca de Linköping. En un nuevo trabajo de investigación publicado en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias, los investigadores describen su trabajo para desarrollar un método de convertir rosas en supercapacitores (una alternativa a las baterías) capaces de mantener la energía en sus tallos y luego liberarla. Esto se logra procesando la rosa con una solución líquida de un polímero conductor que se absorbe como si fuese agua.

“Cuando el material entra en el sistema vascular de la planta, se inicia una reacción química en los canales donde se suele transportar el agua”, dijo Eleni Stavrinidou, autora principal del estudio, a Digital Trends. “Este material inicia una reacción en el medio físico-químico de la planta. Esto permite la formación de hilos conductores a lo largo del tejido vascular. Podemos utilizar esto para llegar a todas las partes de la planta, incluso a los pétalos y las hojas”.

Según Stavrinidou, la solución conductora no tiene un efecto adverso sobre las flores utilizadas. “Para nuestro experimento usamos tallos de rosa que ya habían sido separados de la planta principal”, explicó. “Esto fue hecho por razones prácticas. Sin embargo, lo que vimos fue que la rosa con nuestro material, y la rosa de control que se encontraba en un jarrón normal de agua se comportaron de la misma manera”.

“Hemos explorado muchos materiales en este trabajo, algunos de los cuales han demostrado ser muy tóxicos para las plantas, pero el material que estamos usando aquí no parece afectar a la planta, aunque todavía no hemos realizado un detallado estudio biológico para investigar esto, pero tiene el potencial de poder posteriormente cosechar energía que una planta ha almacenado de la fotosíntesis”, concluyó.

Stavrinidou dijo además que el trabajo todavía está en la etapa de “prueba de concepto”, y aunque aún hay mucho por hacer para mejorar la conductividad y las capacidades de almacenamiento de energía, esto abre algunas nuevas posibilidades emocionantes. Así que, por ahora, tendremos que conformarnos con admirar la belleza de las flores sin tratar de cargar nuestros dispositivos con su energía.