Trump resuelve el caso del águila calva

Donald Trump también llega a ciertos acuerdos, legalmente hablando. La última acción legal contra el candidato republicano tiene que ver con una imagen “icónica” de un águila calva.

Los fotógrafos Wendy Shattil y Robert Rozinski llevaron a Trump hasta los tribunales por utilizar su imagen del ave nacional durante la campaña sin su aprobación. Pero ahora, según John DeBoer, abogado de los fotógrafos, el caso “se ha resuelto de forma amistosa”.

Relacionado: Guerra Total de Anonymous contra Donald Trump

Sin embargo, ésta no es la vez que Trump tiene problemas con alguna águila. El magnate, estrella de televisión, y el candidato republicano fue atacado con anterioridad por una de estas majestuosas aves durante una sesión de fotos para la revista Time.

Pero en este caso, en particular, el hecho en sí no tiene nada que ver con el ataque del animal, sino más bien con los propietarios de una imagen que acusan a Trump de utilizar, supuestamente, su foto sin su permiso.

Ambos profesionales, en Denver, descubrieron el uso de su fotografía en la campaña de Trump en febrero, con la cobertura de ciertas actividades en New Hampshire, cuando vieron a un seguidor con “un imagen de apoyo al el Sr. Trump en la que aparecía dicha fotografía”.

Entonces se dieron cuenta de que el equipo de Trump habían utilizado supuestamente la imagen y no sólo eso, sino que habrían animado a los partidarios el magnate a usarla y todo ello sin el consentimiento de los fotógrafos.

“Los demandados publicaron cierto contenido con la fotografía a través de varias plataformas de Internet y redes sociales como Facebook, Twitter y Pinterest, con la intención de que los usuarios accedieran a dicho contenido a través de estos servicios, así como compartir dicho contenido”, señala la demanda, que fue presentada en Manhattan el pasado 23 de marzo. “La consecuencia fue una infracción viral de los derechos exclusivos de los demandantes sobre su fotografía”, añade.

De acuerdo con la denuncia, Rozinski tomó esta imagen en 1980, cuando “el águila calva estadounidense se enfrentó a la extinción en América del Norte debido al uso de pesticidas venenosos DDT, entre otros factores”.

“La fotografía captura un desgarrador e íntimo momento con esta majestuosa criatura con una simetría casi perfecta con el fondo azul de un impecable cielo”, aseguran los demandantes. “Sería difícil, como también un eufemismo, recrear una imagen así dado el reto que supuso capturar un momento tan fugaz de la naturaleza”.

Al parecer, los fotógrafos intentaron inicialmente resolver esta disputa fuera de los tribunales, pero no pudo ser. Ahora, sin embargo, parece que todo ha terminado bien y el caso de los derechos de autor del águila calva, finalmente, se ha solucionado.