Espectacular aterrizaje en Londres, visto desde la cabina del piloto

Al volar al aeropuerto de London City (LCY), se pueden ver algunos espacios emblemáticos como el London Eye. Para British Airways, los pilotos que hacen la ruta desde la ciudad de Nueva York, consiguen todavía algo más: una visión panorámica de toda la ciudad.

La aerolínea ha mostrado en un vídeo (abajo) estas vista espectaculares desde los ojos del piloto.

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Este vídeo celebra que el servicio business de la aerolínea entre el aeropuerto LCY y el JFK de Nueva York ha alcanzado los 25 millones de millas este mes –se trata de las mismas millas que un cohete acumula tras hacer 100 viajes de ida y vuelta a la Luna-.

Este hito es todavía más impresionante si se tiene en cuenta que esta ruta se opera con sólo dos aviones Airbus A318-100 –el avión más pequeño de British Airways-. Este servicio premium, que comenzó en 2009, transporta a 32 pasajeros con camas completas para los vuelos de larga duración. Pero lo que es aún más notable es el avión en sí y las maniobras que los pilotos tienen que hacer para el aterrizaje.

El A318 es un avión pequeño diseñado para vuelos de corta y media distancia, pero British Airways es la única aerolínea que realiza con ellos una ruta transatlántica -con una parada en Irlanda debido a la corta pista del aeropuerto de LCY y al descenso pronunciado-.  El A318 es el único avión certificado por la Agencia Europea de Seguridad Aérea para ello.

De acuerdo con British Airways, el A318 está modificado específicamente para ese aterrizaje, con unos alerones en las alas que ayudan al piloto a mantener la velocidad adecuada. A pesar de que la pista de aterrizaje es más corta, el avión utiliza sólo la mitad de ella, gracias a un buen sistema de frenos y propulsores. Y mientras la mayoría de los aviones hacen aterrizajes de unos tres grados, el descenso en LCY requiere de un bajada de cinco grados y medio y la desconexión del piloto automático en unos 1.000 pies.

Sólo hay 27 pilotos de British Airways calificados para hacer este aterrizaje, por ello requiere de un riguroso entrenamiento, incluyendo un simulador de vuelo, y sólo los pilotos más experimentados están aprobados para este descenso, según British Airways. “Las vistas al volar a Londres son impresionantes y un recuerdo constante de lo que increíblemente hermosa que es la ciudad”, dijo el capitán de British Airways, Karen Atherton. “El nivel de formación requerido es exigente, y con razón, pero el vuelo es muy gratificante.”

La proximidad al centro de Londres es una de las razones que hacen este vuelo tan difícil – la trayectoria de vuelo está cerca del casco urbano, el edificio más alto de Londres, y otros rascacielos-. La pista de aterrizaje es también más corta en comparación con otros aeropuertos de Londres, y está, en gran parte, rodeada de agua. Sin embargo, el acceso rápido al sector financiero de Londres hace que sea un servicio solicitado.