La encriptación parece haber jugado poco o ningún papel en los ataques de París

Un esfuerzo muy concertado fue el que condujo a los terroristas en los ataques de París en noviembre pasado. Mucho de esto ya lo sabíamos. Lo que desconocíamos hasta la reciente publicación de un informe de 55 páginas elaborado por la policía antiterrorista francesa para el Ministerio del Interior de Francia, fue la manera en la que los terroristas hicieron uso de sus teléfonos con el fin de evitar ser detectados, informa The New York Times.

Según el informe, para comunicarse entre sí, los terroristas utilizaron teléfonos móviles nuevos de prepago, e incluso teléfonos que fueron quitados a sus víctimas. Y ninguno activó su teléfono antes de la hora previa a los ataques.

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La investigación sobre los movimientos efectuados por los terroristas mostró el uso reiterado de los llamados burned phones: teléfonos de prepago, casi “desechables”, muy utilizados en el mundo delincuencial (aquellos que hayan visto la serie The Wire los recordarán, comprándolos por docenas…). De hecho, docenas de estos teléfonos con tarjetas SIMs belgas fueron descubiertos por la policía francesa aún sin usar.

Y es aquí es donde las cosas se ponen interesantes, ya que entre todos estos teléfonos, no se ha encontrado ni un solo correo electrónico o mensaje de chat en línea. En otras palabras, los atacantes parecían saber que estos equipos de comunicación serían monitoreados por las agencias de inteligencia una vez acabados los ataques, y cualquier elemento “cifrado” podría después ser descubierto. Por ello, para comunicarse, simplemente efectuaron llamadas telefónicas normales, como se ha dicho, desde una hora antes de los atentados. Las autoridades han escuchado aquellas conversaciones mil veces, pero más allá de eso, no les ha servido de mucho.

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Esta información parece demostrar la eficacia del uso de los teléfonos desechables de prepago para este tipo de acciones. El informe tiende a socavar el reiterado argumento de que el cifrado crea un entorno para que los terroristas se comunican libremente entre sí, el mismo argumento utilizado actualmente por el FBI y otras agencias.

Hubo un caso en que una mujer -testigo de los atentados- vio (o ‘le pareció’ ver) “un montón de líneas, como líneas de código” en la computadora de uno de los terroristas, las que coincidirían con la reivindicación hecha por ISIS del uso de encriptación durante los ataques de París. Sin embargo, la mujer vio aquellas líneas cuando el equipo iniciaba el sistema por primera vez, lo que probablemente indica que se trataba del verbose mode (modo verbal) que permite al usuario ver rápidamente las acciones llevadas a cabo por un computador cuando se enciende.

En diciembre pasado, con la investigación aún en estado incipiente, los investigadores creían haber encontrado aplicaciones cifradas, utilizados por los terroristas para ocultar su plan de ataque. El informe final de 55 páginas ahora parece mostrar que este cifrado tenía un papel “pequeño o inexistente” en los ataques de París.